Capítulo 10: La diversión en las cosas sencillas.

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Habían pasado ya varias semanas desde la visita de mi madre, desde entonces las cosas con Jeff estaban complicadas, no hablábamos, si lo intentábamos el alfa terminaba enojado y frustrado, yo trataba que las cosas volvieran a donde estaban, pero no podía y estaba encontrando muy estresante tratar de comunicarme con Jeff porque era como si se tratara de una pared, simplemente no podía.

Hoy era sábado así que solo estaba en casa descansando, estaba escuchando algo de música mientras organizaba mis cosas, estábamos entrando al mes de octubre y el clima se sentía mucho más agradable así que tenía las ventanas abiertas permitiendo que circulara el aire por el lugar, estaba por cambiar de canción cuando la señora Lu me sorprendió.

— señor — dijo asustándome un poco

— hola señora Lu — salude

— lo buscan — dijo sonriéndome

Camine hasta la sala algo curioso, no sabía quién podría ser pero esperaba no fuera mi madre, suspire profundo caminando decidido, al entrar a la sala me sorprendí de ver a Ta esperando.

— hola tú — se puso de pie y rápido me acerque a abrazarlo

— hola — dije casi aliviado de verlo

— ¿Cómo estás? — pregunto cuando nos alejamos mientras nos sentamos en la sala

— es raro que vengas y preguntes eso — dije dudoso

— no mentiré, Jeff me pidió venir, dice que desde que viste a tu madre actúas raro — dijo suspirando — ¿Qué pasa?

— no lo sé — dije bajando la mirada a mis manos

— habla conmigo, soy tu mejor amigo, solo dilo, te ayudare — dijo tomando mi mano, sin poder evitarlo me rompí un poco recordando las palabras de mi madre

— me siento confundido con respecto a Jeff — dije en voz baja limpiando mis lagrimas — solo quiero que las cosas sean como antes pero él tuvo que hacerlo complicado siendo dulce y amable y besándome y dando cosas con las que jamás soñé

— ¿se han besado? — pregunto mi amigo sorprendido

— solo unas veces — dije apenado

Ambos guardamos silencio, algo apenado me puse de pie.

— ven — mi amigo se puso de pie y me siguió a la biblioteca de la casa, entramos y cerré la puerta, nos sentamos en la sala que había aquí para leer

— ¿Qué es a lo que tanto le temes? — pregunto

— Jeff me ha dado cosas con las que jamás soñé — dije entrecortado — ¿recuerdas cuánto le pedí a mamá un celular bonito como el tuyo o el de Forth?, Jeff me lo dio en un segundo, me compra libros que jamás me dejaron leer, me está enseñando a manjar, es demasiado bueno, ¿Qué pasara si un día su novia le pide que me deje?, ¿Qué voy a hacer? — limpie suavemente mis lágrimas.

— ¿lo que te preocupa es su secretaria? — pregunto directo, solo pude asentir — bueno sé que ya no trabaja con él, desde el mes pasado

Levante la mirada en cuanto mi amigo dijo eso, ¿la despidió?, ¿ya no tenía nada con ella?

— ¿de verdad? — pregunte en voz baja

— al parecer es así, ahora trabaja alguien más, Mile dijo que Jeff le dijo que Rosé ya no trabaja como su asistente — mi amigo me miro sonriéndome levemente — ¿emocionado?

— no quiero ilusionarme — dije suspirando suavemente

— solo deja que las cosas fluyan — contesto encogiéndose de hombros

Seis MesesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora