Arreglando Asuntos...

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Podemos ver a Melissa caminando en uno de los pasillos de la academia, sus ojos un poco hinchados y su nariz rojita, junto con sus mejillas, una desventaja de llorar, después de la charla que tuvo con kendo, que apesar que los problemas sigan igual, esa pequeña charla la motivó y le quitó un gran peso encima, hablando de kendo, la pelinaranja la había ofrecido llevarla a su dormitorio a lo que esta se nego y le agradeció, siguiendo en la actualidad, la rubia al ver su aspecto así, decidió esperar para calmarse un poco y caminar por los pasillos que conocé de memoria, de repente su teléfono tiembla en su bolsillo a lo qué la chica da un salto de miedo.

-Solo es mi celular- susurro la chica, sacando el celular de su bolsillo -estaba tan pérdida en este dia que se me olvidó que lo tenía- prendiendo el celular, observa un mensaje de aizawa-sensei, "la mento la hora, pero esta información me llego apenas, mañana no habrá clases por reuniones de profesores, aprovechen el día, para estar al día y entrenar duro, que tenga una bonita noche", la rubia apaga el celular y suspira -menos mal...- de repente recibe otro mensaje, pero esta vez la rubia se queda en silencio observando el mensaje, analizando el mensaje, unos segundos pasaron y de repente la rubia sale corriendo lo mas rápido posible hacía la azotea de la academia, al llegar a lo mas arriba del edificio, lo primero que ve es una sombra a lo lejos, sentado en el borde del edificio, la rubia respira profundo y camina hacia el tipo, el viento recorre por todo el cuerpo de la rubia, haciéndole dar escalofríos, un cielo despejado pero lo único que se podía ver es la luna a todo exprendor, la chica poco a poco se acerca hasta que se aclara la sombra del sujeto, es bakugo, el chico con una cara sería y tranquila observa el cielo, Melissa se queda quieta observando al pelicenizo, a lo que el chico lo mira de reojo y extiende su brazo, en su mano sostiene un buzo

-pontelo, hace mucho frío y no quiero que por mi culpa te enfermes- dijo el chico con seriedad, a lo que Melissa toma el buzo y se lo coloca

-gracias...- dijo la chica tímidamente

A lo que el chico hace una mueca -no me agradezca por eso, al fin al cabo yo fui el que te hizo subir- Melissa no dice nada y solo se queda observando el chico -si quieres siéntate- Melissa se sienta al lado del chico, con sus manos apoyados en su regazo con una postura nerviosa -antes de empezar hablar mierda, también te traje algo de comer... desde que salimos de la enfermería no has comido nada- un paquete de galletas saladas junto a un tarro de Te - debes estar muy cansada asi qué seré claro y directo-

-tranquilo bakugo, no tienes que preocuparte por mi...- agarrando la comida qué trajo kacchan -...te quiero escuchar y comprender-

Bakugo agacha su mirada, su rostro serio fue cambiando a un triste aunque manteniendo su mirada sería -"mounstro", es lo que te dije sobre izuku, ¿No?, pero... aquél que alimento ese mounstro es peor que ese mounstro... las cicatrices que me dejo izuku, no fue su culpa, fue la mía, yo alimente ese mounstro, es mi responsabilidad, es mi deber... no tuya...- apretando sus puños, llenó de ira y impotencia -...no tiene-e sentido que este enojado-o, soy pe-peor que ese mounstro...- los ojos del pelicenizo se humedecen y una lágrima amenaza en salir a lo que el chico se limpia rápido, de repente Melissa extiende sus brazos y abraza al chico, a lo que este mira a lo rubia con sorpresa

-no puedo decirte qué no es tu culpa... no puedo quitarte la carga que llevas... pero... las cicatrices no se hicieron para olvidar, estan para aprender de ese error, no lleves esa carga solo, compartala conmigo...- abrazando al pelicenizo con más fuerza -¡no eres el único en esta batalla!-

Bakugo mira en silencio a la chica, se quedo sin palabras, solo podía sentir un calor interno en su cuerpo, como si de nuevo su corazón volviera a la vida -mal-maldicion...- susurro el chico, de inmediato devuelve el abrazo a la chica, a lo que la rubia hiba alzar la mirada pero bakugo lo detiene -no me mires, nerd- dijo el chico, mientras lágrimas recorren su mejillas, llorando en silencio, a lo que Melissa responde con una pequeña risa, después de estar un par de minutos asi, los dos jóvenes dejan de abrazarse y se miran directamente - después de esta payasada, tu sabes que quiero escuchar de ti, melissa... - la rubia agacha la mirada y suspira

izuku el nomu #0 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora