Capítulo 17

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Narra Damien.
Un día. Sólo un día hasta que mis padres regresen. Todo el mundo se estaba volviéndolo con el palacio. Adonis se habría estresado, pero tenía a su lado a Adilah, que se negaba a dejar que su compañero se ahogara en el estrés. Ambos decidieron enviar a Gabe, Lexi y al pequeño Elijah fuera durante una semana y media. No querían al pequeño aquí porque no sería el ambiente adecuado para el bebé. Gabe se negó al principio, pues no quería abandonar su puesto pero tampoco quería dejar a su mejor amigo. Sin embargo, Adonis consiguió convencerle, así que los tres se fueron ayer a casa de los padres de Lexi.
Sophia y Luke, que se fueron de vacaciones prolongadas después de todo lo ocurrido con Bradley, regresaron hace tres días. Adilah se alegró de que su mejor amiga estuviera por fin de vuelta; estaba claro que echaba de menos a Sophia y que Sophia la echaba de menos a ella. A Sophia le presentaron a Elodie e inmediatamente le dieron un pase para su club de chicas. Al parecer m, era altamente secreto y un lugar para las chicas, y no para los compañeros. Luke me dijo que no discutiera porque no tenía sentido.
Luke se acomodó en su posición con facilidad, estaba claro que el descanso que habían tenido le había ayudado mucho. Elodie se rió de mí después diciendo que parecía un bebé. Y hablando de mi preciosa compañera: ayer por fin hizo la transición a licántropo. Tardo más de lo esperado, pero mi hermano me tranquilizó diciéndome que el cuerpo de Elodie necesitaba más tiempo para cambiar porque era un ser humano. Elodie ahora era más alta, sus ojos eran más vibrantes y se veía aún más hermosa que antes. Estaba ganando confianza poco a poco y luego le entusiasmaba entrenar. Me dijo que quería defenderse y yo no podía estar más de acuerdo. Elodie era más que capaz de hacerlo, y sabía que también la haría sentir mejor. También se atrevió a llamar a sus padres. Hubo muchas lágrimas por ambas partes pero, como esperaba, sus padres se alegraron mucho de saber de ella. Cuando Elodie le explicó lo que había pasado, su padre se enfadó, pero su madre estaba muy agradecida que de que la sacara de allí. Es verdadero shock para ellos fue descubrir que su hija era ahora compañera de un licántropo, pero no de uno cualquiera, sino de un príncipe. Sorprendentemente, fue su hermano quien me advirtió que no rompiera el corazón de su hermana. Con la promesa de mantener el contacto, Elodie terminó la llamada.
Esta mañana ha sido un ajetreo. Adonis me hizo pasar por la seguridad con él y organizar el dispositivo de seguridad que iba a recoger a mis padres. Luke estaba ocupado entrenando a los guardias y preparando la patrulla, y Evan se había puesto al frente, ocupando el papel de Gabe. Adilah había decidido cocinar ella misma la comida para sus suegros y Elodie se ofreció a ayudar. Las señoras estaban ocupadas en la cocina y me dolía la cabeza al ver toda la seguridad adicional. Adonis consiguió una suite para nuestros padres, lejos de cualquier otra persona.
- ¿Crees que papá querrá el tercer piso?- preguntó.
- No. Aunque lo haga, ¡ese piso es tuyo! Tú eres el rey.- Le contesté.
- Sí, tienes razón. Adilah no quiere que esté de acuerdo con todo lo que dice papá solo porque fue el anterior rey.- Adonis suspiró.
- Ella tiene razón. Papá es el antiguo rey; ahora no lo es. Tiene que escucharte a ti, hermano. Tu tienes la última palabra.- dije, estando de acuerdo con Adilah.
Miré a mi hermano y vi el cansancio en sus ojos, desde que recibimos la noticia, no ha parado de trabajar.
- Hermano, ya está todo arreglado. Ve y descansa. Coge a tu reina y sube, los dos necesitáis este tiempo juntos.- dije. Adonis abrió la boca para protestar, pero negué con la cabeza-. Ve.
- Tienes razón. Déjame ir a buscar a mi reina.- Adonis suspiró pero asintió.
Cuando Adonis se marchó, limpie su estudio y fui a buscar a mi pareja, pero parecía que ella había venido a buscarme a mí. No pude evitar la sonrisa que se formó en mi rostro cuando Elodie se dirigió hacia mí con un plato de galletas humeantes.
- Hmm... huelen delicioso.- dije, sonriendo.
- Esperemos que sepan tan bien como huelen.- respondió Elodie.
- ¿Las has hecho tú?- pregunté, obteniendo un asentimiento de Elodie-. Entonces, serán increíbles, estoy seguro.
- Por supuesto que dirías eso, eres mi compañero.- Elodie se rió.
- Maldita sea. No lo olvides.- la acerqué más a mí.
El aire se cargó de repente, la lujuria brillaba en elos ojos de Elodie. Gimiendo, apoyé mi cabeza en la suya.
- No me tortures.- susurre.
- Debería decírtelo yo.- Elodie susurró de vuelta.
Levanté la cabeza para ver lo que nos rodeaba.
- Volvamos a nuestra habitación.- dije, cogiendo la mano de Elodie.
Llegamos a nuestra habitación en un tiempo récord, cogí el plato de galletas de su mano y lo puse sobre la mesa. Mis labios no tardaron en chocar con los de Eldoie, haciéndola jadear y luego gemir. Entrelazó sus manos con mi pelo y me acerco más. Nuestro beso se volvió más acalorado y levanté a Elodie, con sus piernas rodeando mi cintura. Mierda, se sintió tan bien. La dejé caer sobre la cama, amando el pequeño jadeo que escapó de sus labios muy hinchados. A mi licántropo le encantaba sus labios hinchados, era otro reclamo de que Elodie era mi compañera. Sonriendo, me arrastre por la cama y capturé los labios de Elodie de nuevo. No me cansaba de ella. Sus besos se sentían tan bien, algo que no podía explicar. Se relajó, sus brazos me rodearon el cuello y me acercaron a ella. Tuve que tener cuidado de no aplastarla, pero no creo que estuviera tan preocupada.
- Elodie, tenemos que parar antes de que esto vaya a más.- solté un gemido torturado.
Lo último que quería hacer era forzar a Elodie a algo para lo que no estaba preparada porque yo sí lo estaba. Elodie tenía que confiar en mí y dar ese paso ella misma. Tal y como iban las cosas, mi licántropo podría haber acabado tomando el control. Elodie me miró con los labios hinchados, los ojos llenos de lujuria y un rubor rosado en las mejillas. Me costó toda mi fuerza de voluntad no desnudarla y hacerla gritar de placer debajo de mí. No tenía ni idea de lo jodidamente guapa que estaba.
- ¿Por qué?- preguntó, mordiendose el labio.
- Elodie.- gemí.
- ¿Qué?- dijo mientras sonreía.
- Dulce palomita, te quiero debajo de mi, desnuda y gritando mi nombre. Quiero hacerte tantas cosas que ni siquiera puedes entender. Pero, quiero que estés preparada para ello y no quiero forzarte.- Le explique, dándole un pequeño beso antes de sentarme.
Elodie hizo lo mismo y se subió a mi regazo.
- Pero estoy lista. Todo lo que quiero es que tengas tus maneras sucias conmigo. Las chicas me han dicho que sus compañeros son unos fenómenos en la cama, quiero saber si tu también lo eres.- me guiñó un ojo.
¿Me estaba tomando el pelo mi compañera? Sentí que el bulto de mis pantalones aumentaba y Elodie también lo percibió. Sonrió con maldad, lo que me hizo estremecer. Mi pequeña palomita se estaba convirtiendo en una descarada. Elodie me apretó a propósito, haciendo aún más pequeña la poca contención que tenía.
- Elodie.- advertí-. Estás jugando con un licántropo muy cachondo. No te comprometas a nada que no quieras.
- Hmm... lo que quiero es tu polla dentro de mí.- me susurró al oído.
Eso es todo. Le di la vuelta y le inmovilice los brazos por encima. Elodie soltó una risita.
- ¿Cuando se volvió mi dulce palomita una mujer con una boca tan sucia?- me regocijé.
- Siempre la he tenido, solo lo has sacado de mí.- respondió.
- Dime otra vez lo que quieres que haga...- Le dije.
- Quiero que me folles. Quiero tu polla dentro de mí, quiero que hagas que me corra.- dijo, mientras clavaba su mirada en mi.
Choqué mis labios con los suyos haciéndola gemir. Mis manos soltaron sus brazos y trabajaron en su camiseta. Desafortunadamente para Elodie, estaba en mi camino, así que la rompí.
- ¡Damien!- jadeo.
- Me estorbaba.- me encogí de hombros antes de volver a capturar su labios.
Sus manos buscaron mi camiseta y sonreí en el beso.
- ¿Quieres que me quite la camiseta?- pregunté
- Fuera. Quitatela.- dijo Elodie, recuperando el aliento.
Podría haberlo prolongado pero eso acabaría torturandome a mí más que a ella. Así que me deshice rápidamente de mi camiseta y esta vez dejé pequeños besos desde la oreja de Elodie hasta su cuello. Pasó sus manos por mis abdominales, haciéndome sonreír. Me encantaba esta sensación.
- Quítate los pantalones.- me senté.
- ¿No puedes quitárselos?- Elodie me miró con deseo en los ojos.
- Oh, puedo, pero te los arrancaré.- sonreí.
- Que cavernicola.- puso los ojos en blanco.
No tuve la oportunidad de decir nada más porque alguien llamó a nuestra puerta. Elodie jadeó y corrió hacia el armario y yo gruñi. ¿Quien carajo nos interrumpió? El único tiempo libre que teníamos Elodie y yo, y nos interrumpían. Agarrando mi camiseta, me la puse por encima de la cabeza mientras abría la puerta. Un guardia que de aspecto tímido estaba allí. Probablemente parecía un espectáculo con mis labios hinchados y el pelo desordenado por el paso de las manos de Elodie. Bien, debería saber que interrumpido algo muy importante.
- ¿Qué es?- ladre.
- Lo siento mucho, Su Alteza. No era mi intención molestarlo...- dijo el guardia.
- Bueno, lo has hecho. ¿Cuál es el problema?- volví a preguntar.
- Su Majestad, el rey ha solicitado su presencia. Sus padres han llegado un día antes.- dijo mientras se aclaraba la garganta.
Joder. ¡Mierda! Vaya suerte tengo. Suspirando, asentí al guardia antes de cerrar la puerta. Supongo que será mejor que esté presentable y que limpie la cara de 《casi tuve sexo con mi pareja por primera vez antes de que llegaras y lo interrumpieras》. Eso no le sentaría bien a mis padres. Elodie seguía en el baño y me alegré. Mi vida iba a ser una locura a partir de ahora. Después de todo, ¿qué hijo quiere que sus padres le bloqueen la polla?

Reina de los licántropos. (Libro 2)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora