HOUSE OF BLACK || Theodore Nott fanfic!
"Ser una Black digna de su apellido".
Madelyn siempre había tenido esos pensamientos, especialmente al recordar que su padre, Sirius Black, traicionó el legado familiar al irse a los Potter.
Detrás del árbol...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
CAPÍTULO DIECISIETE «Invitaciones»
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Días antes de que el invierno se asentara por completo en el castillo, Theodore había decidido cortar de raíz ese asunto de una vez por todas.
Viktor caminaba por uno de los pasillos desiertos cercanos a las mazmorras cuando Theodore lo siguió. A pesar de que Krum le llevaba cuatro años de ventaja y tenía una presencia física imponente, Theodore no dio un solo paso atrás. Mantuvo la postura.
—Krum. —lo detuvo Theodore.
El búlgaro se detuvo, evaluándolo con el ceño fruncido y su característico andar pesado.
—¿Sí? —respondió Krum con su acento marcado.
—Seré directo —dijo Theodore, dando un paso al frente y clavando sus ojos azules en los de él—. Sé que has estado buscando la atención de Madelyn. No sé cómo manejen las cosas en Durmstrang, pero aquí te sugiero que midas muy bien tus pasos.
Krum frunció aún más el ceño, cruzándose de brazos.
—Madelyn y yo somos amigos, no le veo el problema a eso.
—¿De verdad crees eso? —Theodore ladeó la cabeza, esbozando una sonrisa afilada que buscaba tocarle el orgullo—. Krum, por favor. Eres el famoso buscador búlgaro. Todos en este colegio quieren estar cerca de ti solo para decir que te conocen. Madelyn no es diferente. Solo le divierte la novedad de tener a una celebridad detrás de ella para pasar el rato, pero no le agradas de verdad. De hecho, le resulta bastante pesado tenerte encima todo el tiempo hablando de Quidditch o de lo que sea que hablen.
El rostro de Viktor se endureció. La sola sugerencia de que lo estuvieran usando como un entretenimiento o un trofeo le tocó una fibra sensible.
—Ella no me dijo nada de eso. —espetó Krum, aunque en su mirada apareció una pequeña sombra de duda.
—¿Y qué esperabas? ¿Que te lo dijera en la cara? —Theodore dio un paso más cerca, manteniendo la voz baja—. Es educada, nada más. Pero ya se cansó del jueguito. Te lo estoy diciendo yo como un favor para que no sigas haciendo el ridículo detrás de alguien a quien le das igual. Aléjate de ella antes de que la situación se vuelva incómoda para todos.