Serie: Una noche.
Libro #2
Román tenía clara dos cosas:
La primera; quería jugar fútbol toda la vida y la segunda; Hannah lo volvía loco.
Por otro lado Hannah tenía certeza de algo: nunca caería en los brazos de Román Pierce.
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Capítulo 1
Román
Nunca pensé ver mi casa llena de jugadores de Hockey, en mi familia no éramos especiales admiradores de ese deporte, teníamos la fiel creencia que era bailarinas que se creían ruedas.
Pero la vida daba demasiadas vueltas, mi hermana se enamoró de uno de ellos, así que teníamos al jodido elenco del lago de los cisnes en mi patio trasero, Aaron; mi cuñado, era buen tipo, al principio lo odié, pero luego me di cuenta que era lo que Rose se merecía, ha veces ambos eran tan empalagosos que daban ganas de vomitar, eran tal para cual.
Por eso me encontraba en ese momento en una situación algo incómoda, papá había dejado que Aarón hiciera una pequeña reunión en casa para celebrar su triunfo, el muy bastardo había ganado el maldito campeonato, se lo merecía.
¿El problema? Estaban todos sus compañeros de equipo, y no eran precisamente amigos míos, recuerdo claramente la vez que le partí la cara Jefferson en la fiesta de bienvenida del año pasado de la fraternidad de las omegas, así que podía sentir la mirada penetrante de muchos de ellos encima de mi, o puede que tambien me este pasando de paranoico y solo piensen que estoy muy bueno, era también una gran posibilidad.
Esperaba —enserio lo hacía —salir con mi cara intacta está noche, además no quería montar una escena en casa de mi padre, no creo que al viejo le guste que arruine sus muebles o algo de la casa.
Tenía una cerveza en la mano algo caliente ya, mientras veía entrar a Liam algo tímido al jardín trasero, le había invitado para no sentirme tan fuera de lugar, la verdad no creí que apareciera, pero estaba aquí.
El y yo teníamos un par de años tonteando —es mi manera sutil de decir que me lo he follado mil veces —y de cierta manera era alguien especial para mí, pero no dejaba de ser un amigo con derecho a roce, no era nada serio.
—No creí que vinieras —dije cuando estuvo lo suficientemente cerca para que me oyera, lleve la cerveza a mis labios y le di un trago largo, sabía horrible pero no iba a desperdiciar una cerveza eso era pecado.
—Yo tampoco la verdad, ¿Ese de ahí es Smith? —dice señalando disimuladamente al defensa del equipo de Aaron y yo solo asentí con una sonrisita traviesa en los labios.
—Mierda, no me dejes solo cerca de él, desde que me folle a su hermana me la tiene jurada. —Esa declaración me hizo soltar una carcajada, Liam era un poco desastroso para escoger sus ligues, la mayoría no entendía el hecho de que era un polvo sin compromiso o el no sabía explicarse muy bien.
—Recuerdo cuando llegó a buscarte con flores, la pobre estaba tan enamorada de ti. —Siento como el me da un empujón algo fuerte para que me callé y no le recuerde esas cosas.
Amanda era la hermana de Smith, y hace dos años estuvimos a punto de hacer un trío con ella, pero yo me tuve que ir, pero mi amigo aquí presente si llego hasta el final, al día siguiente la chica apareció con flores luego del entrenamiento y le pidió ser su novio.