Capitulo 5 ✔️

2.4K 204 6
                                        

Al amanecer, fui al lago a escuchar a los animales mientras leía al profeta que últimamente critica a Harry.

Las cosas con Cedric están tensas. A veces lo veo feliz con otros, y otras se disculpa por no verme, pero me recuerda que sigo siendo su novia.

Escuché pasos y no me molesté en mirar hasta que se sentaron a mi lado.

—¡Qué quieres, ahor...— pensé que era Cedric, pero era Draco. Prefería ignorarlo cuando me miraba. Lo quería mucho y sabía que lo perdonaría.

—¿Cómo has estado, Pelirroja?—, hablo mirando el lago.

—Hola—, respondí cortante, fingiendo leer.

—¿Cuánto tiempo más vas a estar molesta?—

—No estoy molesta, simplemente no te quiero hablar—, le di vuelta a la página.

—Ya te di tiempo, Pelirroja—, dijo arrojando mi periódico al suelo.

—¡Lo estaba leyendo!—, protesté.

—Llevas una hora, seguro ya lo terminaste—, touché... espera...

—Me estás persiguiendo—.

—El hipógrifo de Salvo, el tramposo de San Potter lo salvó, vuélveme a hablar—. Cerré los ojos, era difícil negarme.

—Te di una oportunidad y no la aprovechaste. Me humillaste por tu egoísmo. Si vas a usar lo que me lastima para burlarte de otros, mejor ya no me hables—, dije, levantándome. Él, apurado, hizo lo mismo.

—No, Pelirroja, ya no lo haré, lo prometo—.

—Eres un inmaduro, Malfoy. El día que me demuestres que tanto te importo será el día en que Crea tus propias palabras. Antes no. Te aprecio y te apoyaré, pero nada más—. Me mordía el labio, aguantando las lágrimas.

—Pelirroja, por favor... —tarde, vi a Cedric con una chica. Me sentía fatal y me senté en una banca.

—¿Estás bien? —preguntó una voz dulce.

—Sí —dije sin voltear. Tenía los ojos hinchados. ¿Qué hacía afuera? Las clases ya empezaron, no había nadie.

Me abrazó y recostó su cabeza con la mía. La abracé más fuerte y lloré un rato.

—Gracias— dije separándome.

—Tranquila, siempre le digo a mi hermanita que desahogarse libera el dolor— me tranquilizó.

—Eres muy linda, Fleur— sonreí, frotándome los ojos. —Lamento que perdieras la clase.

—Lo menos importante, pequeña Slytherin. Nos vemos— me abrazó y se fue. Yo hice lo mismo, me lavé la cara y me sentí mejor.

Faltaban 20 minutos para la clase de Snape, así que fui y me senté al frente. Al verme, Snape me pasó de largo, haciendo que los demás me miraran. Aún nadie se acostumbra a que el profesor que regaña hasta por respirar no me regañe a mí.

—Emma, ayúdanos con la poción, ninguno de aquí pudo hacerlo —decía en su típica voz.

Me acerqué, todos me miraban.

Emma¿Weasley?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora