PARTE II. Capitulo 08: Pesadillas convertidas en sueños.

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CAPITULO 08

El frío le calaba los huesos,el viento frío herizaba su piel y hace mas de 20 minutos que Mu Qing había dejado el salón de eventos sin que nadie se percatara de su ausencia excusándose con ir al bañó.

Eran las diez de la noche, junto al parque Woang, lugar donde todo empezó con cedric mismo donde tendría su último encuentro. Mu Qing se sentía nervioso pero seguro de si mismo, en su mano derecha su teléfono no dejaba de vibrar, la insistencia lo orillaba a regresar antes que Song Lan perdiera aún más la paciencia, lo doblegaba a tal punto de salir corriendo y pedirle perdón.

Perdon por ser un mal esposó, perdón por no ser capaz de amarlo y rogar por un castigo que el mismo se a ganado”

Impaciente camino a la banca más cercana y ahí se sentó tratando de calmarse pero fue imposible mirar como una y otra vez el teléfono se iluminaba, ahora las llamadas eran de su madre como padre, leía los mensajes, unos llenos de preocupación como de coraje. Cansado de todo dejo el teléfono a un lado. Con esta decisión había desonrrado a su familia como esposó, salir de tu boda para reunirte con alguien más, Mu Qing jamás pensó que la llegada de Cédric se retrasaría más de 1 hr. Las calles se tornaban solitarias y los búhos comenzaban su tonada.

— Mu Qing.

Escucho a la lejanía, la voz era débil y ronca. Impaciente Mu Qing volteo a todos lados tratando de encontrar al dueño. El vestido le impedía ir más rápido, a unos cuantos metros pudo ver algo más bien alguien recostado en una banca, cauteloso se acercó.

— Mu Qing.

El hombre sobre el banco habló, ocasionando que Mu Qing llorara. El dolor como la tristeza le llegaron del golpe al ver a cedric desangrarse, rápidamente Mu Qing corrió a su lado, dónde soltó un grito al verlo con la pierna rota.

— ¿Que te paso?, ¿Cómo fue que terminaste de esta manera? — cuestióno apretando la herida aún sangrando — fue mi padre, fue el quién te hizo esto — lloro en espera de una respuesta.

Cedric cerró los ojos negando, tratando de asimilar lo que estaba a punto de hacer — Te veías hermoso esta tarde, tan perfecto como te imagine.

Mu Qing negaba rotundamente con la cabeza, miro el sacó de cedric, lo tomo y tiro hasta rasgarla, cubrió la pierna anudando — Esto no tenía que ser asi, no tenía que pasarte a ti nada — apretó la tela sobre su herida, sacando un gruñido de cedric — todo esto es mi culpa, jamás debí estar contigo.

Cedric miro detrás de Mu Qing como dos hombres de acercaban suspiro y tomo de las manos a Mu Qing sintiendo su temblor — Nada de esto es tu culpa, antes de que te vallas solo quiero saber una cosa — pauso y suspiró — Perdóname por lo que va a pasar, no quería que esto terminará asi, Mu Qing en verdad lo lamento.

Mu Qing lo miro confundido y asistió soltando sus manos del agarré, limpió sus lágrimas — Cedric tengo que volver, pero prométeme que dejaras llevarte a un hospital.

Cédric no respondió — Mu Qing corre, escapa — exigió al ver a los dos hombres a escasos pasos de Mu Qing — Escapa del destino que te espera — lloro empujando a Mu Qing de el.

Mu Qing no comprendía las palabras de Cedric, nego tratando de acercarse a cedric — No logro entenderte, Cedric.

— ALÉJATE, VETE — grito tratando de levantarse, la conciencia empezaba a consumirlo, Cedric estaba decidido a salvar a su esposa como hija pero ahora las cosas habían cambiando, el ver a Mu Qing preocuparse como llorar por la condición en la que se encontraba lo orillaron a olvidarse, su frustración crecía ante la negación de Mu Qing — POR UNA MIERDA CORRE O ELLOS TE LLEVARÁN.

EL CHICO DE OJOS CAFÉS (FENGQING)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora