Harry Potter y Draco Malfoy, desde su primer encuentro, se han llevado mal. Las cosas solo empeoran cuando Draco Malfoy ya no solo es rival de Harry Potter, sino también su nuevo vecino.
Mientras ambos tratan de solucionar su rivalidad, los mortífag...
Inicio de un verano tranquilo (no tiene nada de tranquilo)
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La primera vez que Harry tuvo un encuentro con el heredero Malfoy, fue a sus nueve años. Como cada año, los Potter siempre estaban invitados al almuerzo que Remus solía organizar por el cumpleaños de su padrino. Aquella vez, no fue la excepción, pero hubo algo distinto en la celebración: nuevos invitados.
Sirius había hablado con él, diciéndole que un niño de su edad estaría presente en la celebración. Como nuevos invitados estaban Narcissa Malfoy, prima de su padrino, y el hijo de ella. Para ese entonces, Harry había ignorado por completo la existencia de los familiares de Sirius, como su prima. Su padrino no era de los que solía hablar de otros miembros de la familia Black, siempre diciendo que los Potter y Remus eran su familia real.
Cuando los nuevos invitados llegaron, Harry se acercó a Draco Malfoy. El niño de cabello rubio había sido de su agrado desde el inicio y más cuando aceptó su invitación de ir a pintar en unas libretas que Remus le había dado, mientras los adultos conversaban sentados en el comedor. Había sido un momento agradable, Draco Malfoy pareció ser agradable, hasta que dejó de serlo.
-Tu madre - Harry levantó la mirada del dibujo de una luna que estaba haciendo, aunque creyó que se parecía más a un queso raro. -Ella es... tu sabes. Una sangre sucia.
Harry apretó los labios con fuerza de inmediato, como solía hacerlo su padre cuando se enojaba. Sin pensarlo, como siempre, tomó la hoja donde Draco Malfoy había estado dibujando y la rompió frente a su cara. Poco le importó la expresión dolida del otro niño, porque rápidamente se levantó y se dirigió hacia la cocina donde estaban sus padres y tíos.
Las quejas por parte de Harry habían llegado de inmediato a los adultos, donde una ruborizada Narcissa Malfoy había ido a buscar a su hijo, pidiendo disculpas a los presentes, desapareciendo de la casa de inmediato mediante la red flú. Harry poco sabía que ese era el único término que Draco había escuchado de su padre para referirse a los hijos de muggles. El pequeño niño rubio solo había querido preguntar si sabía algo sobre el mundo muggle que le causaba curiosidad.
El segundo encuentro que tuvieron, fue unos meses después. Los padres de Harry estaban de vacaciones, por lo que planearon una escapada a una playa por unos días. La mitad de la estancia estuvieron en un hotel muggle y luego en un hotel mágico, siempre obteniendo lo mejor de ambos mundos. Y como siempre, estando en el hotel mágico, Harry escapó de la mirada de sus padres por unos minutos.
Había estado con el cabello mojado tras salir del mar, una cicatriz con forma de rayo asomándose por su frente, cicatriz que su madre solía esconder al intentar peinar su indomable cabello. Malfoy, esa vez, al encontrarse, en vez de hacer un comentario desagradable sobre su madre, lo hizo sobre su cicatriz.
-Oye, ¿esa cicatriz es real o solo es un truco de maquillaje para parecer más interesante?
-¿Te gustaría comprobarlo? -Enojado, Harry respondió. -Podría darte una cicatriz real para que dejes de hacer preguntas estúpidas.