005; Prisionero || 2/2

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Third Reich no era alguien tonto.

Él más que nadie sabía lo que podía hacer la soledad y falta de compañía.

Por eso había dejado al mexicano ahí.

En cierta parte, cuando finalmente decidió volver a darle la cara al norteamericano, lo único que esperaba ver de su parte era odio.

Grata fue su sorpresa, y muy grata además, el ver un toque, una pizca, algo casi imperceptible, de alivio.

Muchísimos años después, cuando finalmente decidieron tener lo más parecido a una "relación", una pequeña parte de él aún se encontraba recordando aquel momento e incluso a veces queriendo a volver a ver esa mirada de impotencia y necesidad en los ojos del otro.

Él era un sadico.
Realmente no lo podía evitar.

𝐌𝐨𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 ⌗ 𝐓𝐡𝐢𝐫𝐝𝐦𝐞𝐱Donde viven las historias. Descúbrelo ahora