𝐋𝐎𝐒 𝐏𝐑𝐈𝐒𝐈𝐎𝐍𝐄𝐑𝐎𝐒| ❝A traves de una suave melodia se escribio la más bella de las historias, una llena de sentimientos amargos y dulces; sin embargo, el ruin de tus acciones decidio el final del primer acto, mas, la fatalidad de las suya...
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(piloto)
Era una de esas mañanas, la brisa corria dando un aspecto invernal a la helada mañana, no tenia ganas de levantarse, o si quiera despertar a esas horas.
Sábado, uno de los pocos días que podía dormir hasta tarde, era interrumpido por su madre.
--Claudito, recuerda que tienes que salir hoy-- Prendió la luz de la habitación mientras entraba con cierta cautela y respeto.
Algo ido abrió los ojos, como su madre había dicho, debía partir rapido, eran las 5:30 recien, dio las gracias por el aviso y fue a ducharse.
Hoy tenia una presentación con su banda, era en una comuna algo lejana, tenia que dar una buena impresion, llegar temprano y ordenado.
Si llegaba a cometer un error, el Jorge lo mataria y se lo recordaría de por vida, al sólo pensar en aquello sintió un escalofrío, a veces su amigo daba miedo de verdad.
Cabeceaba mientras se duchaba, tenia el privilegio de agua caliente apesar de todo, sin embargo, al casi caerse giro la manilla, haciendo que se cambiara al agua helada, haciendolo soltar un alarido.
El día no habia comenzado bien y creyó que seguiria peor cuando vio que tuvo que marcharse hace 15 minutos.
--Chao Mamá-- Se despidio de la mayor rapidamente, ni siquiera peinarse bien pudo.
--Ten cuidado, ¿si? Llega a la hora, y llámame si es posible--
Asintió apresurado, se puso su abrigo, areglo su bufanda y partio rapidamente hacia la parada del bus.
En 5 partia, si no estaba ahi tendría que esperar media vida para que pasara otro, y en eso, el tren que los llevaría se le iba.
Cuando ya estaba llegando escucho gritos, eran sus amigos quienes le apuraban y reclamaban por su tardanza.
--¿Qué te dije? Este cabro iba a llegar a la hora que quisiera-- Dijo burlesco el mayor de los tres, al reir su calido aliento se mezclo con el aire, demostrando la baja temperatura.