𝐋𝐎𝐒 𝐏𝐑𝐈𝐒𝐈𝐎𝐍𝐄𝐑𝐎𝐒| ❝A traves de una suave melodia se escribio la más bella de las historias, una llena de sentimientos amargos y dulces; sin embargo, el ruin de tus acciones decidio el final del primer acto, mas, la fatalidad de las suya...
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Las cosas iban bien, demasiado bien para ser real, pero lo era, y ambos apreciaban eso.
Estaban en la plaza, comiendo un centella mientras se sonreian; llevaban asi unas semanas, se ponian de acuerdo y se juntaban en la plaza, o iban al centro, entraban a los almacenes, ferreterias y pasaban a sapear el teatro. Comian un helado y se quedaban toda la tarde hablando.
—Entonces, ¿como es la universiad?— Claudio preguntó mientras terminaba de comer el helado.
—Bacan, aunque hay mucha gente cuica, pero no sé, no creo hacer tantos amigos— Jorge botó el palo y suspiró.
Claudio sonrió, codeó el brazo de Jorge —Mejor así, no quiero que me deji' de lao' por esa gente—
Jorge rio levemente, miró hacia el cielo, se veia tan azul, las nubes nadaban en él y se deshacian lentamente al pasar las horas. El sol brillaba y entraba en él, todo el verde pasto, los juegos, los arboles y flores.
Cerró los ojos y bostezo. El moreno sonrio y se echó hacia atras, se miraron y rieron. La luz radiante de la estrella los iluminó de repente, cegó sus ojos y sólo pudieron encontrarse una vez que sus meñiques se toparon.
Los dias eran calidos en verano, era un dia precioso y los dos estaban juntos. Febrero de 1982, ambos habían entrado a buenas universidades, se veia un futuro prometedor para la banda, la cual parecía crecer cada vez más. La nueva ola, tal como a finales de los 50's, la musica estaba cambiando, los géneros, los jovenes, ellos.
—¿Cómo crees que me vaya a mi?— Se enderezó lentamente mientras peinaba su cabello, bostezo de nuevo mientras suspiraba.
—Bien po'— Jorge acarició su cabello, enredo sus dedos por las fibras, miro al rededor levemente y beso su sien —Te vai' a sacar puros siete—
El más bajo mofó, miró hacia los lados con cierto nerviosismo, por suerte a esta hora no habia nadie aun en pie, como eran vacaciones de verano la gente prefería dormir hasta tarde, lo cual era una bendición para ellos. Podian tener sus pequeñas citas, sin que nadie sospechara o mirara de más.