Los ojos de Buttercup reflejan el débil brillo de la luz de seguridad sobre la puerta mientras se encuentra tendido en el hueco de los brazos de Fuyumi, de vuelta al trabajo, protegiéndola de la noche. Está acurrucada cerca de mi madre.
Dormidas, se ven justo como lo hacían la mañana de la Cosecha que me llevó a mis primeros Juegos. Yo tengo una cama para mí mismo porque me estoy recuperando y porque nadie puede dormir conmigo de ninguna forma con las pesadillas y mis piernas agitándose alrededor.
Después de sacudirme y dar vueltas durante horas, finalmente acepto que será una noche en vela. Bajo la mirada atento de Buttercup, voy de puntillas por el frío suelo de azulejos hacia la cómoda.
El cajón de en medio contiene mi ropa emitida por el gobierno. Todo el mundo viste los mismos pantalones grises y camisas, la camisa metida por dentro de la cintura. Por debajo de la ropa, mantengo los pocos artículos que tenía sobre mí cuando me sacaron de la arena.
Mi alfiler de sinsajo. El disco de Izuku, el medallón de oro con las fotos de mi madre, Fuyumi y Katsuki dentro. Un paracaídas plateado que tiene un casquillo para explotar árboles, y la perla que Izuku me dio unas pocas horas antes de que me echaran del campo de fuerza.
El Distrito 13 me confiscó mi tubo de pomada para la piel para usar en el hospital, también mi arco y mis flechas porque sólo los guardias tienen permiso para llevar armas. Ellos están en custodia de la armonía.
Siento alrededor del paracaídas y deslizo mis dedos dentro hasta que se cierran alrededor de la perla.
Me siento otra vez en mi cama con las piernas cruzadas y me encuentro a mí mismo frotando la lisa superficie iridiscente de la perla adelante y atrás contra mis labios. Por alguna razón, es tranquilizador. Un frío beso del propio donante.
-¿Shoto? -susurra Fuyumi. Está despierta, mirándome a través de la oscuridad-. ¿Qué pasa?
-Nada. Sólo un mal sueño. Vuélvete a dormir.-Es automático.
Dejar fuera a Fuyumi y a mi madre de algunas cosas para protegerlas.
Con cuidado de no despertar a mi madre, Fuyumi se levanta de la cama, recoge a Buttercup y se sienta a mi lado. Toca la mano que está curvada alrededor de la perla.
-Tienes frío. -Tomando una manta libre al pie de la cama, la envuelve alrededor de nosotros tres, envolviéndome en su calor y el calor peludo de Buttercup también-. Podrías decirme, ya sabes. Soy buena guardando secretos. Incluso de mamá.
Se ha ido de verdad, entonces. La pequeña chica con la parte de atrás de su camisa sobresaliendo como una cola de un pato, la que necesitaba ayuda alcanzando los platos, y quien rogaba ver las tartas heladas en la ventana de la panadería.
El tiempo y la tragedia la habían forzado a crecer demasiado rápido, al menos para mi gusto, en una mujer joven que sutura heridas sangrantes y sabe que nuestra madre puede oír tanto.
-Mañana por la mañana, voy a aceptar ser el Sinsajo -le digo.
-¿Porque quieres o porque sientes que estás forzado a ello? -pregunta. Me río un poco.
-Ambas, supongo. No, yo quiero. Tengo que hacerlo, si eso ayuda a los rebeldes a derrotar a Shigaraki. -Aprieto la perla más fuertemente en mi puño-Es sólo... Izuku. Me temo que si ganamos, los rebeldes lo ejecutarán como un traidor.
Fuyumi lo piensa de nuevo.
-Shoto, no creo que entiendas lo importante que eres para la causa. La gente importante normalmente consigue lo que quiere. Si quieres mantener a Izuku a salvo de los rebeldes, tú puedes.
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Los Juegos Del Hambre Sinsajo (Dekutodo)
FanfictionContra todo pronóstico, Shoto Todoroki ha sobrevivido a los Juegos del Hambre dos veces. Pero ahora que ha salido de la ensangrentada arena con vida, todavía no está a salvo. El Capitolio está furioso. El Capitolio quiere venganza. ¿Quién creen que...