CHAPTER ONE

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Seong-Jin estaba arreglándose para la salida que tendría con su padre en unas horas. Trataba de no agobiarse por lo que vendría desde ahora, ya tendría mucho tiempo de hacerlo apenas lo viera.

No sabía que quería de ella, ni porque quería verla 𝙖𝙝𝙤𝙧𝙖. Luego del problema de salud que experimento meses atrás, parecía más atento cosa que la enojó un poco. Tenía que derrumbarse frente a él para que se diera cuenta que algo estaba mal, cuando llevaba así todo un año. Trato de no encerrarse mucho en aquel pensamiento porque su terapeuta le había indicado que no estaba bien enfrascarse en cosas que por el momento, no tenían solución.

La joven se observó una vez más en el espejo que colgaba en la pared, llevaba puesta una blusa blanca cruzada, una falda del mismo color y su cabello suelto. Sacó un momento la mano por la ventana, y notando que hacía frío afuera tomó su chaqueta blanca.

Se miró a sí misma y se preparó para salir de su habitación al sentir el teléfono vibrar. Lo miro y se dio cuenta que era un mensaje de su padre, le estaba avisando que su transporte ya había llegado.

Se guardo el teléfono en el bolsillo, creyendo que no había necesidad de llevar bolso y salió de su habitación. Bajó sin prisa las enormes escaleras y contemplo el silencio sepulcral que había en su casa, preparándose para el bullicio de la ciudad.

Al salir por la puerta principal vio el auto negro proveniente de su padre, y saliendo del vehículo se encontraba el nuevo asistente personal de su padre Park Chin-Mae, y a pesar de que se veía muy joven, aun desconocía su edad así que le dio una corta reverencia para luego entrar al auto.

El joven se quedo parado fuera de este unos segundos, ya que la chica no había esperado que le abriera la puerta, se monto en el asiento del piloto y antes de ponerse en marcha la observo por el retrovisor y le dijo:

-Se nota que hace mucho no sale con su padre, señorita Yoon.

Seong-Jin alzo la mirada de su teléfono por un segundo confundida.

-¿Como?

El contrario solo la observaba con una sonrisa calmada, pero se podía ver la diversión en sus ojos, luego miro hacia la puerta rápidamente dándole a entender su punto.

-Hm, P-perdón.- murmuro como pudo, ahora sintiéndose apenada por hacerlo salir del auto para nada

-No se preocupe, me esta ahorrando trabajo después de todo.

Seong-Jin sonrió débilmente y agacho su mirada de nuevo al ver que ya emprendido camino, en realidad, no es que hubiera salido mucho el ultimo año. No tenia ninguna razón en el mundo para hacerlo.

Tomo sus audífonos y se los puso, lista para escuchar música hasta que llegaran, y quien sabe, aun con su padre junto a ella también lo haría.













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Al llegar al restaurante Chin-Mae le indicó a la Yoon hacia donde debía acercarse, para luego marcharse. Se acercó a la mesa reservada y lo vio allí sentado, de espaldas. Camino lentamente hacia su progenitor y al estar a su lado, le dio una reverencia y se sentó en frente de él.

—Hola, Seong-Jin, ¿como has estado?

Normalmente, la joven veía a su padre una vez a la semana. Si estaba muy ocupado, al mes. Igualmente el mostraba su preocupación por ella al dejarle lo necesario en su hogar, aunque viviera completamente sola. Tuvo que apañárselas desde muy pequeña junto a. . .

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