[ 𝗣𝗢𝗦𝗦𝗜𝗕𝗟𝗬 𝗜𝗡 𝗙𝗢𝗥𝗞𝗦 ⚝ ] -Janice Miller termina desaparecida en Forks sin rastro de ella.
-"¿Cómo es que siempre encuentro a los hombres más extraños para salir?
Ahora solo los raros me siguen. ¿Me estás siguiendo, verdad?" -
Dos semanas pasaron rápido, los Cullen y las Miller se hicieron inseparables desde ese día, y la reputación de Bella bajó más de lo que Janice tenía planeado.
Las tres chicas seguían su rumbo, ya que los Cullen desaparecían más de 3 días a la semana, pero cuando venían, se juntaban.
Las cosas para Janice no se hicieron distintas, seguía teniendo esa sensación de vigilancia hacia ella, incluso cuando dormía. No era que tenía miedo o algo así, sólo se preguntaba cómo esa cosa podía observarla sin aburrirse.
Normalmente, eran sólo dos chicas en la escuela, Beatrice y Janice, la entomofobia de Adelaide se hacía más presente, ya que vivir en un lugar húmedo y boscoso, no ayudaba.
—Ady, ya pusimos el insecticida, ¿Podrías salir ya? —regañó la pelinegra en la puerta de la rubia.
Habían estado desinfectado la casa desde las 4:00 A.M., ese día los "sueños malos" como le decía la rubia a las pesadillas, fueron más constantes, creando un par de ataques en Adelaide.
La de baja estatura salió sudando de su habitación, desarreglada y demacrada por el miedo constante que había en ella.
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F L A S H B A C K
2000, Volterra, Italia.
El dúo de mujeres descansaba en un pequeño parque, su cacería había sido un fracaso, no encontraron vagabundos u hombres solitarios ahogados en pena.
A las dos les encantaba observar el parque infantil, niños corriendos y jugando, sólo disfrutando de la vida, olvidando completamente el horrible mundo que los rodeaba, lleno de crímenes y asesinatos que pasaban por culpa de ellas.
Un grito desgarrador llamó la atención de la mayor, levantándose rápido para correr hacia donde provenía el sonido.
Sin intenciones de detenerla, la menor corrió detrás de su madre en busca de lo mismo.
Los ojos llenos de desprecio se posaron en la madre, viendo como un hombre arrojaba escarabajos a una chica de, aproximadamente, 12 años de edad.
Los gritos llenos de horror provenientes de la joven no paraban, causando un pequeño dolor de cabeza en los que pasaban por ahí, que no se les hacía extraño este tipo de comportamientos en aquella familia.