Hasta el fin del mundo

1.6K 79 3
                                    

Otra semana más, sin decirme nada, eso si por los pasillos bien que me miraba como si me fuera a devorar. Pero no me decía nada.
Hoy me tocaba la rutina del gimnasio y rezaba para que no estuviese el porque ya sabemos lo que pasa si él está en el gimnasio.
Me puse el conjunto de entrenar del Barça justo con la chaqueta zip. Cogí mi bolsa con mis cosas y fui al gimnasio. Empecé con la rutina de siempre. Primero cardio en la cinta y luego escaleras. Cuando me tocaba la parte de las dominadas entró la persona que más ganas tenía de ver, Héctor. No le hablé pero claro que él tenía que hacerlo.

- Hola. - dijo.- ¿te ayudo con las dominadas?
- No hace falta. - dije, aunque si le necesitaba, para que me colgara en las barras y en mi vida.
- Va. - me agarró del culo, si del culo y me colgó.
- Gracias.
- ¿Te molesta si las hacemos juntos, como la otra vez? - preguntó.
- No. - si estaba borde pero que quería.

Se puso delante de mi, paso mis piernas al rededor de él y se colgó. Estábamos a nada de distancia. Empezamos a subir y bajar y creo que os imagináis que pasó. Se estaba poniendo más duro que la pared. Y me estaba mirando de una forma tan seductora. Los ojos de deseo y la boca entreabierta. Sudados. Yo me lo estaba imaginando en otra situación.
Cuando llevábamos unas 20 dominadas paramos. Me solté de la barra y él hizo lo mismo. La otra vez me soltó casi al instante. Pero en esta ninguno de los dos quería hacerlo. Me cogió del culo y yo a él del cuello. Nos mirábamos con deseo hasta que yo di el paso. Le cogí de la cara y le besé. Al instante él reaccionó y me besó de vuelta. Empezamos a liarnos y manosearnos. Le metí una mano por dentro de la camiseta para tocarle los abdominales. El chico estaba para comérselo. El tocaba mi culo como si estuviera amasando pan. Hasta que nos faltaba aire y nos tuvimos que separar.

- Podríamos plantarnos entrenar juntos. - dijo.
- Si la verdad es que si. - dije.

Me bajo de encima suya y cada unos fuimos a ducharnos a nuestra habitación. Mientras estaba duchándome, tocaron a mi puerta. Me enrollé en la toalla y abrí. Era Héctor, a saber que quería.

- Alma, ¿tienes champú? - preguntó.
- Claro.- de todas las cosas que pudo haber dicho, preguntó por el champú.

Entre al baño con él siguiéndome. Me agaché para coger el champú y se lo di.

- ¿Estabas duchándote? - preguntó.
- Casi había acabado, me faltaba lavarme el pelo. - dije.
- ¿Nos duchamos juntos? - preguntó de nuevo.
- Vale. - dije.
Encendí la ducha y él empezó a quitarse la camiseta y no pude evitar mirarle los abdominales. El tío estaba buenísimo. Yo me quité la toalla y entre. Me puse de espaldas porque me daba vergüenza. Se desnudó y entró. Nos miramos a los ojos. No teníamos valor para bajar la mirada.

Me echó el champú y empezó a masajearme el pelo. Cuando fui a coger el champú, casualmente se le cayó de la mano detrás mía. Por lo que me agaché a cogerlo y sin querer le puse el culo en la polla. El me cogió de la cintura. me levanté y me di la vuelta, así quedando cara a cara. Se acercó y me besó. Nuestras bocas encajaban como un puzzle. Nos empezamos a liar y bajó las manos para agarrarme del culo. Llego un momento en el que la cosa se iba calentando y decidí cortarlo. Se puso la ropa que llevaba y se quedó a dormir en mi habitación.

HÉCTOR

No sé ni lo que siento por Alma, es una chica muy especial. Me pone nervioso con esa mirada profunda que transmite paz y deseo. No le he hablado durante este tiempo porque necesitaba aclarar mis sentimientos, si realmente quería algo con ella. Y finalmente, he decidido que con ella voy hasta el fin del mundo.

_______________________________

No me gusta mucho el cap pero necesitaba subir algo ya. Os quieruuu.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Feb 04, 2024 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

𝕷𝖆 𝕸𝖆𝖘𝖎𝖆- Héctor FortDonde viven las historias. Descúbrelo ahora