El sol, apenas un tímido reflejo, se filtraba por la ventana de la habitación blanca, marcando las 7 de la mañana en el reloj. Jungkook, con los ojos abiertos desde hacía más de una hora, había sido arrastrado de la cama por la emoción, ansioso por el alta del doctor.
La habitación, saturada con el olor a desinfectante que ya conocía demasiado bien, parecía estar de acuerdo con su optimismo, bañándose en una luz más brillante de lo habitual, como si el propio sol quisiera celebrar la nueva oportunidad que se avecinaba.
Miró fijamente sus viejas zapatillas, testigos mudos de los interminables días y noches que había pasado allí. La idea de abandonar el hospital había rondado su mente en innumerables ocasiones, pero siempre lo había frenado el pensamiento de ver la tristeza en los rostros de sus padres.
Había soportado incontables tratamientos dolorosos en un intento desesperado por prolongar su vida. Pero ahora, con una nueva esperanza centelleando en su mente y el palpitar del sol en su habitación, estaba listo para abrazar lo desconocido, ansioso por la libertad que tanto anhelaba.
Una hora más tarde, con el alta médica en mano y sus energías renovadas, se despidió de Yoongi, el mejor amigo de su difunto hermano. Notó una cierta reticencia en el rostro de Yoongi, pero no surgieron protestas. En silencio, le entregó las llaves del auto que su hermano Namjoon le había dejado y, con las fuerzas que aún le quedaban, se acercó a Jimin. No pronunció palabra alguna, simplemente lo observó, recordando las conversaciones llenas de risas y confidencias que habían compartido en la penumbra de la habitación, noche tras noche.
— ¿Estás listo para irnos? — preguntó Jimin, rompiendo el silencio y colocándose a su lado, resaltando su estatura de 1,55 cm junto a los 1,70 cm de Jungkook.
Jungkook, un hombre de pocas palabras, simplemente asintió y se dirigió hacia el pequeño auto celeste. Jimin lo siguió, dando pequeños saltos entre sus pasos, incapaz de contener su emoción. El aire fresco de la libertad les acariciaba el rostro, como una promesa de nuevos comienzos.
Antes de entrar al auto, Jungkook observó a Yoongi acercarse con una expresión seria y penetrante.
— Jungkook, espera. Sé a dónde vas. Asegúrate de regresar, no seas como tu hermano —le dijo Yoongi, con tono grave, mirando a Jungkook directamente a los ojos, mientras una sombra de sospecha cruzaba su mirada al posarse en Jimin.
Jungkook frunció el ceño, sintiendo la carga de las palabras de Yoongi. Sabía que su hermano había partido en un viaje similar, del cual nunca regresó pero ellos no iban al mismo destino, sus circunstancias eran muy distintas.
— Lo tendré en cuenta, Yoongi. Gracias por tus palabras —respondió Jungkook con seriedad, antes de despedirse con un abrazo.
Una vez dentro del auto, Jimin encendió la radio, aunque a Jungkook le gustaba más el silencio al conducir. Durante gran parte de su vida, sus únicos compañeros habían sido su enfermedad y el silencio, pero ahora, con Jimin a su lado, el interior del auto se llenaba de una energía vibrante y llena de vida.
Antes de que pudiera encender el auto vio a una persona acercándose corriendo; era Hoseok, quien venía siendo perseguido por unas enfermeras.
Hoseok se apoyó en la ventana del auto, intentando recuperar el aliento, la actividad física no era la mejor amiga de los moribundos. Hoseok, con los ojos entrecerrados por la preocupación, le sostuvo la mirada durante un momento antes de abrazarlo con fuerza.
— No tienes que hacer esto, Jungkook. Hay otras opciones, otros tratamientos que podríamos buscar juntos. No tiene por qué ser así —dijo, con un dejo de desesperación en su voz. — No puedo perderlos a ustedes también...
Jungkook le acarició el cabello con ternura, reconociendo el dolor en la voz de su amigo. Sabía que Hoseok solo quería lo mejor para él, pero también entendía que había llegado el momento de aceptar su destino.
— Lo siento, Hobi. Ya he tomado mi decisión. Necesito hacer esto, necesito sentirme libre, aunque sea por un breve instante. —Sus palabras fueron un susurro, pero cargadas de determinación. — Tú también crees que ese lugar existe.
Hoseok asintió con tristeza, él estaba seguro de que aquel lugar existía pero aún así deseaba permanecer al lado de su mejor amigo, de lo contrario, temía que este desapareciera de su vida tan rápido como entró. Con un último apretón de manos, se separaron, ambos luchando contra las emociones que amenazaban con desbordarse.
Finalmente Jungkook empezó a conducir, percatándose por fin de la voz de la cantante que sonaba por la radio.
"Lend me your palm
I have brought you star."
Reconoció de inmediato la canción "Star". Recuerdos de cuando su hermano se la cantaba para aliviar su dolor vinieron a su mente, mezclándose con la emoción del momento presente.
Extendió la mano para cambiar la estación de radio, tratando de evitar la opresión en su pecho y el picor en sus ojos. Sin embargo, al escuchar a Jimin cantar, pensó que tal vez esos tristes recuerdos podrían estar acompañados de su brillante sonrisa. El cálido sentimiento que surgía en su pecho cada vez que veía a Jimin lo hacía sentir seguro.
— Una vez escuché a un chico cantar esta canción. Estaba feliz pero también lloraba — comentó Jimin con los ojos cerrados, su cabello agitado por el viento, mientras la música llenaba el auto con su melodía reconfortante.
— Quizás no estaba feliz.
Jimin frunció el ceño. — ⁰No, lo estaba. Estoy seguro, pude sentirlo.
Jungkook miró la carretera, confundido. ¿Sentir? A veces Jimin decía cosas sin sentido como esa. Hoseok decía que era porque el chico se había criado en una zona rural solo con su familia, pero Jungkook dudaba de ello, porque en momentos como esos sentía que las palabras de Jimin tenían un significado mucho más profundo, como si ambos no pertenecieran a la misma realidad.
Antes de que pudiera preguntar al respecto, Jimin habló de nuevo. — ¿Sabes cómo vamos a hacer esto? ¿Por dónde empezaremos?
Suspiró mientras observaba el cielo, ese día hacían 38 grados y las probabilidades de lluvia eran casi inexistentes. — Sinceramente, no lo sé. No ha llovido y no veo ningún arcoíris. Supongo que simplemente conduciré, dejando que el camino nos guíe hacia nuestro destino. — Esperaba alguna protesta, pero en su lugar solo escuchó una risa, una risa llena de esperanza y anticipación por lo que estaba por venir.
— Eres un tonto — dijo Jimin con una sonrisa, sus ojos convertidos en finas líneas. — Ahí, mira. Hay un arcoíris.
Siguió la dirección de su dedo y se sorprendió al ver los colores del arcoíris justo debajo del sol brillante.
Mientras Jungkook cambiaba de carril para seguir el arcoíris, Jimin observaba con gran felicidad al chico por el que había sacrificado uno de sus mechones negros.
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Al final del arcoiris | Kookmin
FanfictionEn dónde Jungkook decide ir al único que podía salvarlo de su muerte. O donde Jimin decide acompañarlo, esperando que la muerte se lo lleve antes de ver a su amado morir. • ♡ 𓂃 inicio: 10.10.2022 • ♡ 𓂃 retomado: 05.06.2024 • ♡ 𓂃 kookmin...
