La primera vez que Jungkook vio a Jimin, la claridad de ese momento lo marcó profundamente. No solo porque dio inicio a una relación que cambiaría sus vidas, sino también porque fue el momento en que conoció a la persona que llegaría a amar más que a sí mismo.
Era una noche de hospital, donde el silencio se hacía abrumador, cada habitación parecía haber pactado guardar silencio, solo interrumpido por el murmullo distante de las máquinas y el tintineo de los medicamentos.
Jungkook, incapaz de encontrar paz en el sueño, observaba el destello intermitente de las luces del monitor que iluminaban débilmente la habitación. Para él, esas horas de insomnio eran un recordatorio constante de su lucha contra el cáncer que lo mantenía prisionero en esa habitación estéril.
Fue durante una de esas noches solitarias cuando escuchó por primera vez la voz de Jimin. Su susurro suave y cauteloso lo sacó de su trance. Al principio, pensó que era su imaginación, pero el sonido persistente lo llevó a darse cuenta de que no estaba solo en su vigilia nocturna.
—¿Estás despierto?
La voz, apenas audible, cortó el silencio como un rayo de luz en la oscuridad. Jungkook giró la cabeza hacia la dirección de la que provenía, encontrando a Jimin recostado en la cama vecina, apenas visible en la penumbra. En ese momento, Jungkook supo que su vida cambiaría de una manera que nunca había imaginado.
—Sí, no puedo dormir —respondió Jungkook, su voz apenas un susurro en la quietud de la noche, sorprendido por la presencia de otro paciente despierto a esas horas.
Jimin se movió ligeramente, acercándose un poco más a la cortina que separaba sus camas. —Yo tampoco. A veces, la noche se vuelve demasiado silenciosa, ¿no crees?
La vulnerabilidad en la voz de Jimin resonó con Jungkook, haciéndolo sentir menos solo en su propia lucha. —Sí, tienes razón. Es como si el silencio intensificara todos los pensamientos autodestructivos.
Jimin pareció considerar las palabras de Jungkook por un momento antes de responder. —Es extraño, ¿no? Cómo la noche puede hacer que todo parezca más aterrador.
Jungkook asintió, preguntándose si Jimin también estaba luchando contra los mismos temores que lo atormentaban a él mismo. —Sí, es como si nuestros propios pensamientos se magnificaran en la oscuridad, haciéndonos enfrentar lo que tratamos de ignorar durante el día.
Jungkook observó a Jimin a la luz tenue de la habitación. A pesar de la enfermedad que lo afligía, Jimin aún conservaba una belleza etérea que dejaba sin aliento. Sus rasgos delicados, realzados por la palidez de su piel, le conferían un aura de fragilidad y gracia. Los ojos de Jimin brillaban con una luz propia, como estrellas en una noche sin luna, y su sonrisa era como un rayo de sol en medio de la tormenta.
—¿Qué enfermedad tienes? Quiero decir, si no es indiscreción preguntarlo.
Jungkook sonrió ligeramente, agradecido por la apertura de Jimin. —Oh, solo un pequeño inconveniente llamado cáncer. Nada que un conctel de medicamentos y un poco de quimioterapia no pueda ayudar.
La respuesta de Jungkook desencadenó una pequeña risa en Jimin, un sonido que rompió la pesadez del ambiente. Pero cuando Jungkook quiso preguntar por su enfermedad, Jimin desvió la conversación con habilidad, como si estuviera acostumbrado a esquivar las preguntas sobre su propia condición.
—¿Viste alguna vez esas estrellas? —preguntó Jimin, señalando hacia la ventana. —Se ven tan diferentes en comparación con cuando podemos verlas desde afuera.
El cambio repentino de tema tomó a Jungkook por sorpresa, pero siguió el hilo de la conversación, intrigado por la forma en que Jimin parecía encontrar belleza incluso en la oscuridad de la noche.
—Sí, las he visto —respondió Jungkook, su voz llena de curiosidad. —Pero nunca desde esta perspectiva.
Jimin asintió con solemnidad. —Las llamo estrellas de esperanza. Parecen más brillantes aquí, como si estuvieran tratando de decirnos que hay luz incluso en la oscuridad más profunda.
La metáfora de Jimin resonó en el corazón de Jungkook, llenándolo de una sensación de calma en medio de la tormenta que era su realidad. Y entonces, Jimin le dijo que su presencia le recordaba una estrella, explicando que era por la forma en que los ojos de Jungkook parecían brillar con una luz propia incluso en la penumbra de la noche.
—Porque tienes este brillo en los ojos, como si siempre estuvieras buscando la luz en todo —dijo Jimin con una sonrisa suave.
Jungkook sintió un calorcito en el pecho al escuchar las palabras de Jimin, como si alguien finalmente hubiera visto más allá de su enfermedad y hubiera encontrado algo especial en él.
Y así, entre risas y susurros en la oscuridad de la noche, Jungkook supo que este encuentro con Jimin sería el comienzo de algo hermoso, algo que trascendería los límites del tiempo y el espacio. Porque en ese momento, en esa habitación de hospital iluminada por la esperanza y la amistad, Jungkook encontró algo que había estado buscando sin siquiera saberlo: encontró un hogar en los ojos de Jimin.
Fue esa noche donde supo que la mano que Jimin le extendía con esa dulce sonrisa era algo que nunca quería soltar.
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Al final del arcoiris | Kookmin
FanfictionEn dónde Jungkook decide ir al único que podía salvarlo de su muerte. O donde Jimin decide acompañarlo, esperando que la muerte se lo lleve antes de ver a su amado morir. • ♡ 𓂃 inicio: 10.10.2022 • ♡ 𓂃 retomado: 05.06.2024 • ♡ 𓂃 kookmin...
