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—Oye —Andrea llamaba a su hermano mientras veía las rosas que le habían sido regaladas, estás flores le recordaron a un tema que recorrió toda la secundaria, acariciaba las hojas de las rosas en un intento de tomar el valor para hablar

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Oye —Andrea llamaba a su hermano mientras veía las rosas que le habían sido regaladas, estás flores le recordaron a un tema que recorrió toda la secundaria, acariciaba las hojas de las rosas en un intento de tomar el valor para hablar.

¿Qué?

—Eh, mira —Andrea dejó de mirar las rosas y empezó a ver a su hermano quien estaba poniendo más atención a las cosas que pasaban a su alrededor para poder llegar a salvo a casa. —Pues escuché algo que pasó hoy... —Miro a su hermano, esperando alguna reacción.

Ajá, ¿Y? —Al fin miró a su hermana, esperando que esta terminara de hablar.

Bueno, estaban diciendo que este... E...Evan? Creo que así se llamaba, pues, dijeron que él te llevó rosas...

En cuanto Pana escuchó lo que salía de la boca de Andrea, detuvo su paso y se le quedó viendo a su hermana con una expresión confundida, haciendo que su hermana también dejara de caminar y se le quedara viendo.
Lo
¿Qué pasa? —Preguntó Andrea con algo de risa, sin entender el porqué su hermano se sintió tan ofendido por su comentario.

¿Quién te dijo eso? —Habló intentando no mostrar la vergüenza y humillación que estaba sintiendo en ese momento.

Todos...

Pana empezó a maldecir a todas las personas que decidieron rodearlos, grabarlos y sobre todo esparcir la voz sobre lo que había sucedido.

Si pasó pero...¡Era una broma! Así nos llevamos, ¿Sabes? —Dijo intentando esconder el hecho que ni él sabía porque todo había sucedido.

...Cami,Tu no te llevas con él... —Habló en una voz más bajo intentando que las personas que pasaban alrededor de ellos no la escucharan.

Mira, Andrea, No te metas en lo que no te incumbe —Camille dijo con un tono mucho más molesto. —Si quieres hablar de esto lo hablamos en casa, ¿Va? —Agarró la muñeca de su hermana y empezó a caminar con mayor velocidad hacia su casa.

En su camino a casa escuchaba los susurros de las personas a su alrededor, el como lo señalaban y otras personas hasta intentaban hablarle, cosa que claramente no salía bien. ¿Esto era lo que quería causar? ¿Este era su castigo?. Pues le había salido bien, estaba harto y en cuanto lo viera tendría que aguantar al menos un puñetazo en la cara.

Solo pudo respirar tranquilo hasta que llegó a su casa, mañana en cuanto viera a Papulince se desquitaría hasta que la directora quisiera expulsarlo hasta del estado.

¡Ya llegamos! —Gritó Andrea, intentando avisar a su mamá. —Y tú me vas a decir que pasó hoy —Dijo mirando a su hermano.

Camille estaba recargado en la puerta, con cero ganas de hablar sobre lo que había sucedido, lo cual fue motivo de que tomara una decisión repentina. Tomó una última vista a su hermana, quien estaba muy emocionada por escuchar la historia que había hecho hablar a toda la escuela.

¡Mariana, voy a la casa de mi mamá, avísale a mi papá!  —Dijo como si al llegar a casa de su mamá podría esconderse de todo lo que había sucedido en el día.

¡Está bien, Mucho cuidado! —Gritó la mamá de Andrea desde la cocina.

¿¡QUÉ!? DIJISTE QUE ME IBAS A CONTAR —Gritó Andrea muy confundida por la nueva decisión de su hermano. —¡CAMILLE!

Panafresco solo salió de su casa, sin cambiarse el uniforme ni dejar su mochila, solo quería escapar.

En su camino veía a gente con el uniforme de su escuela, de otras escuelas y sobre todo gente que apenas iba a entrar a su horario escolar, les tenía envidia, ojalá el hubiera faltado, así nada de esto habría sucedido. En su camino vio a un señora de la tercera edad vendiendo rosas, cosa que le hizo recordar que dejó el regalo para su mamá en casa, haciendo que tuviera que comprar otra cosa.

Buenas tardes, ¿A cuánto un ramo? —Preguntó sin emoción alguna y sacando su cartera.

Están a $300 pesos, hijo

Sabía que las cosas estaban más caras el mero día pero no pensaba que tanto, sacó dos billetes de 200 y se lo dio al señor.

Quédese con el cambio, padre —Tomó el ramo y siguió su camino.

[...]

Llegó a la casa de su mamá, sin saber si ella estaba en casa o si siquiera lo fuera a recibir, sin ninguna esperanza de que alguien abriera la puerta pero para su suerte su mamá le abrió la puerta.

¡Camille! —Dijo su mamá eufórica de ver a su hijo después de tanto tiempo.

Hola ma —Aún no tenía energía para mostrar emoción alguna.

Pasa, pasa, es tu casa —Abrió la puerta dejando que su hijo entrara a la casa. —¿Y esas rosas?

—Ah... Son para ti —Extendió el ramo llevándolo hasta el alcance de su madre.

Aww...Muchas gracias hijo —Tomó el ramo para dejarlo en la mesa, yendo a darle un abrazo a su hijo.

Esa abrazo tuvo un significado diferente para cada uno, Su madre solo quería mostrar su agradecimiento a su hijo mientras que para Pana significó el apoyo incondicional de alguien, el consuelo que necesitaba y un refugio donde esconderse. Ojalá pudiera vivir con su madre, ella nunca lo hubiera mandado a esa escuela.

 Ojalá pudiera vivir con su madre, ella nunca lo hubiera mandado a esa escuela

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⏰ Última actualización: Jun 05, 2025 ⏰

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