Un beta

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¿Cuánto tiempo más mantendrás a tu lobo despierto? —preguntó repentinamente Changbin sintiendo una opresión en su pecho, como si de una condena a muerte hablaran.

No puedo volver a dormirlo —se lamentó suspirando. Pasó años evitando involucrarse con alfas, para no correr el riesgo de despertar a su omega por error. Y finalmente, en un acto de impulsividad, se había entregado al que sabía que mayor probabilidad tenía de ser su destinado—. Si lo hiciera, tu lobo enfermaría y tú también.

¿Qué pasaría contigo?

Nada —Se encogió de hombros—. Pero no podría hacerte eso, no se lo haría a nadie... Supongo que en algún punto nuestros lobos se contentarán con nuestra amistad.

Al menos si quieres ser mi amigo —celebró, sacando nuevamente risas de su omega. Veía cada vez más posible el llegar a conquistarlo.

Se observaron un momento en silencio, con sus manos acariciándose suavemente. El lobo de Changbin tenía al menos la tranquilidad de que Jiniret estaría a salvo y a su lado. De alguna manera podrían conseguir la marca.

¿Por qué si arriesgabas tanto lo despertaste? —tenía demasiadas interrogantes, podría haber terminado su jornada de trabajo y haber evitado verlo en adelante.

Te lo dije, por Felix —continuaba lamentándose internamente, Chan no parecía el tipo de hombre que pudiera dañar tanto a su omega. Había cometido el error más estúpido de su existencia, guiado por el terror a revivir lo que había pasado con su padre.

Estar cerca de su destinado se sentía como una droga, el raciocinio lo abandonaba. Sabía que no podía permitirse algo así, y lo peor era tener la certeza de que sus malas decisiones lo habían llevado a esta pérdida de cordura.

Changbin no podía evitar los celos que le producían saber que ese omega era alguien tan trascendental en la vida de Hyunjin. ¿Debía acaso desconfiar de Felix? Observó como su lobo ignoraba las palabras de su destinado, tampoco parecía percibir sus celos internos. Sólo se dedicaba a retozar junto al lobo de su destinado ¿Acaso no compartía sus celos?

¿Tan importante es Felix para ti? —soltó directamente, temiendo recibir una respuesta para la que no estaba preparado.

Temí que muriera —confesó un tanto avergonzado.

¡¿Morir?! —Ok, no esperaba esa respuesta. 

No es una historia corta, ni sencilla.

Tenemos tiempo —En realidad, no había nada que quisiera más que descubrir todos los secretos que el corazón de su destinado escondía. Sabía dentro de lo poco que había conocido de él, que no dormiría ni despertaría a su lobo sin algún motivo de peso.

Horas duró la conversación en la que Hyunjin le detalló su historia de vida. En la que Changbin demostró que tan bueno escuchando podía llegar a ser, que tan receptivo y confiable resultaba. Era fácil hablarle, era fácil confiar en él, era todo tan sencillo que aterraba.

¿Te das cuenta que las dos personas que más has amado y admirado son omegas? —Changbin acariciaba su mejilla, se habían acercado lentamente aunque aún tenían la gran almohada cruzando la cama entre ambos.

Hyunjin asintió en silencio. No iba a negarlo, su problema no era con los omega en si. Era con él pertenecer a una clase considerada inferior, con depender de un alfa. 

Luego de que su papá muriera. Luego de ver como no eran considerados como seres de derecho igual al resto y de que estaba solo contra el mundo. Prefirió fingir que nunca había sido uno.

Mi beta, especial San ValentinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora