VIII

49 10 0
                                        

Te escribo para decirte que encontré tu pequeña libreta de apuntes. Una libreta que cuidas como si fuera la sagrada biblia.
Debo reconocer que jamás pensé que un angelito como tú pudiera escribir tales actos.

¿Así que me deseas?
Me deseas tocándote en lugares prohibidos. Tocándote en lugares que ni en mis más prohibidas fantasías hubiera imaginado.

¿Quieres que te haga gemir?
¿Por qué no solo me lo dijiste?
No hubiera puesto ni un reproche ante tu petición, te hubiera hecho mío justo en ese instante y hubiera hecho que le rogaras a tu dios porque no me detuviera. Te abría hecho gritar por horas hasta que tú bonito trasero se rompiera.

Así que me deseas...
Bueno, eso ya no será un problema.
Estaré encantado de cumplir tus más sucios y prohibidos deseos. Después de todo, ese es mi deber.

Si deseas recuperar tus tan bonitos y poco explícitos textos. Te esperaré en mi departamento a las 11:30. Solo entonces podremos discutir muy a fondo sobre tu increíble redacción.
Y créeme mi ángel, que te mostraré algunos trucos que aún no conoces.

Con tentación... Tu demonio favorito.

𝑨𝒎𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔 𝑵𝒐𝒄𝒕𝒖𝒓𝒏𝒐𝒔 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora