XIX

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Seducida

He descubierto una verdad en ti.
Y es que has pasado de ser un ángel tan puro. A ser una diablilla coqueta.

Me miras de arriba a bajo y no puedo evitar sentirme desnuda.
Tus ojos recorren mi cuerpo de abajo hacia arriba mientras muerdes tus labios.
Se lo que piensas. Se lo que deseas. Se lo que quieres.
¿Entonces por qué no me lo dices?
¿Por qué solo me acorralado contra una pared y respiras junto a mi cuello?

Sabes que tienes mi corazón en tus manos y lo estás disfrutando.

Si, luces igual que un ángel, pero por dentro eres solo un diablito que arraña mi piel con sus garras.
Y eso, eso se siente jodidamente bien.

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