Tienes una casita hermosa hecha en mi mente, pero no en la situación de ahora que todo es frío y lúgubre, sino como era antes, junto a mi.
Tenemos una salita, donde nos sentamos a conversar y reírnos mucho de tus chistes o los míos, o donde competíamos a ver quién jugaba mejor el juego que instalamos juntos, ahí te mantienes en tu casita ubicada en mi cabeza, abrazandome en lo que reímos.
O si no estamos en el baño, donde me estás molestando para que me meta al baño o te deje entrar conmigo, que en vez de alejarte de la ducha como muchas otras veces, en tu casita ubicada en mi mente puedes entrar conmigo y hacer de ese lugar, más que recuerdos, una gran ilusion de lo que hubiera ocurrido si aún estuvieras a mi lado.
También podríamos estar en el cuarto, donde el cariño y el placer excesivo eran los dueños de la zona, donde dormiamos juntos abrazados y yo amanecía acariciandote el pelo o recostandome sobre ti para poder ver la hora y los mensajes, aunque me miraras con esa tierna liga entre dormido y enojado, haciendo que en la casita que posees en mis pensamientos, te abrace fuerte y te bese para empezar nuestro día.
La cocina,donde hacías tus inventos para impresionarme, pese a saber de cocina probablemente hasta más que tu, siempre conseguias que me sintiera feliz cuando comía lo que preparabas, y ahí estamos también, en tu casita, ubicada en mi cabeza, yo sonriendo como siempre... Y tu haciéndome feliz.
Lo triste es que esa casita, donde tantos momentos felices vivo y he vivido, solo está en mi mente, porque ya tu no estas aquí, no sales de la casita a volver a darme esos momentos que tanto me gustaron y se que en tu cabeza, no tengo un hogar tan lindo, como mi casita.
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Anécdotas
RandomAquí me encargaré de escribir lo que se me ocurra, mini relatos sobre cosas de la vida cotidiana o no cotidiana