—No tenías porqué contestarle así —dijo una vez más el subdirector —. A él debes tenerle respeto.
—Lo sé.
—Vete a tu salón. No quiero más quejas de tu parte, Kenia.~•~
Mamá me había obligado a visitar a la mamá de Isabel. Lo bueno es que ella iría conmigo.
No dudo en que hablarían de Isa, de las investigaciones que estaba haciendo la policía, y cosas así. Creo que la policía se tarda mucho en investigar casos, o al menos algunos. No había podido conciliar el sueño como debía ser. Siempre recordaba la escena en que vi a Isabel colgada del árbol. Si bien, mi teoría y supongo que la de muchos otros, es que a Isabel la incitó alguien para hacer tal barbaridad.
Aún me sorprendo, Isabel era tan joven y tenía toda una vida por delante, siempre me aseguró que ella sería una exitosa empresaria, y yo le creí, yo no dudaba de su capacidad para lograr lo que se proponía, es más, yo la apoyaba mucho, diciéndole que lo lograría así como lograba la mayoría de las cosas.Una vez me dijo que cuando tuviera el éxito que quería, esperaba encontrarse con su padre, ya que él abandonó a su madre cuando apenas tenía cinco meses de embarazo. Ansiaba encontrárselo y callarle la boca con todo lo que estaba logrando sin ayuda de un hombre a lado de su madre. Isabel tenía ese rencor, incluso sabía que su madre igual, pero que ella lo seguía amando tanto.
¿Y mi padre? Pues prácticamente lo mismo que Isa, mi padre tiene otra familia y dejó a mi mamá desamparada, el caso aquí es que yo tenía meses de nacida cuando él se fue.
No espero encontrarlo nunca, no quiero verlo en mi vida, no es mi meta como la de Isabel, bueno, que cuando estuvo en vida esa era su meta.
Mi madre nunca me habló de él, pero a los diez años me dijo que él tenía otra familia y ya. Realmente no espero que me lo mencione, es una persona la cual no me interesa.La mamá de Isabel nos recibió bien, con una sonrisa amplia en su cara.
Nos sirvió un refresco y bueno, empezaron ellas a hablar. Yo sólo me quedé callada, observando mi celular.
El timbre se escuchó. Y enseguida la puerta fue abierta, entrando un hombre alto, de piel morena clara, y un cuerpo bien trabajado. Se veía de unos treinta y cinco años. Lo que me incomodó fue su atuendo de policía.—Kevin —habló sonriente la señora Edith —. Mira, te presento a la señora Ximena y su hija Kenia, la mejor amiga de mi hija —dijo.
El señor saludó de mano a mi mamá y luego a mí.
Aquel me observó por unos cuantos segundos, viéndome con mucha curiosidad, yo, por mi parte, si bajaba la mirada, sabía que este hombre me llevaría al interrogatorio. Lo sabía perfectamente.
—Kenia, tal vez puedas ayudarnos con lo de Isabel —dijo.
Sentí que mi corazón latía con más rapidez.
—Supongo que era de esperarlo —comenté seria.
—Tranquila, son solo pistas que... podrías darnos —dicho esto, hablaba con tal seguridad para incomodar la situación, queriendo ponerme nerviosa ante lo que pasaba ahora.
—Ajá —hablé sin soltarle la mirada.
¿Qué pensaba este hombre? ¿Por qué su afán por querer poner nerviosa a la gente, intimidar al más inocente? Pero yo no me dejaría. Porque para empezar yo no había sido parte del suicidio.
—¿Crees poder hablar ahora?
—No.
—Kenia —susurró mi madre.
—Por eso me está preguntando —sostuve con seguridad mis palabras. El tal Kevin me vio con una mirada intensa.
—Kenia, si gustas puedes ir a la habitación de Isabel, no tengo problema con eso.~•~
Isabel era fanática de Maroon 5, One Republic y Miley Cyrus, por tanto, sus paredes estaban llenas de pósters de ellos.
Había asistido a conciertos de ellos, y bueno, como a ella no la dejaban ir sola, tuve que acompañarla yo, admito que fueron los mejores conciertos a los que había ido.Al lado de su cama, había un mueble bajo la ventana, este era un ropero pequeño, me ganó la curiosidad y abrí cajón por cajón, en los tres de arriba habían cosas de la escuela, en otro materiales que a veces utilizó, y en el otro muchos libros y revistas, y estos eran para buscar imágenes relacionados con algo que nos pedían.
Levanté todos estos libros, y me encontré con un cuaderno de pasta azul, lo saqué de ahí debido a mi loca curiosidad.
Cuando lo abrí, me di cuenta de que no era un cuaderno cualquiera, era un diario.
Lo guardé en mi bolsa que casi siempre cargaba a todas partes.
No estaba capacitada para investigar casos, pero lo haría. Yo quería dar con la verdad detrás del suicidio de mi amiga.Estaba ansiosa por leer, y no por el hecho de ser chismosa, sino para ver si aquí encontraba algo que me diera pistas. Busqué más cosas para tener recursos e investigar a fondo, pero nada, solo este cuaderno.
Isabel, sé que no debo husmear entre tus cosas, pero ¡Hey! A mi nunca me ocultaste nada y creo que no tienes inconvenientes si reviso lo que escribías, solo es para tener resuelto tu caso y ya. Nada más eso.
Por cierto, te aseguro que en estos días no tardarán en interrogarme. ¿Yo no te hice nada, cierto? No debería de ponerme así, pero creeme que de todos modos debo estar nerviosa, por más que yo sea inocente.
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El suicidio de Isabel
Mystery / ThrillerIsabel escondía un secreto, un secreto el cual no quería revelar a su mejor amiga ni mucho menos a su madre. De la desesperación de no saber que hacer, decide suicidarse antes de que alguien descubra lo que hizo. Kenia, su mejor amiga, se lleva la t...