Ella ni siquiera dudo para quitarse la blusa que traía con ella y quitarme la mía.
Lo dijo Annie, me ha entrenado para algo y mi cuerpo estaba trabajado, normal para un adolescente de 15 años.
Sabía que ella al tener 18 años, tendría necesidades y yo también las tenía. Si era Annie, las tendría siempre.
Comenzó a besarme todo mi torso hasta que llegó a mis pantalones, me puse nervioso y estoy segura que sonrío porque vio mis mejillas rosadas.
Sus manos rozaban y hacían masaje en mi entrepierna, me salían demasiados gemidos que intentaba silenciar mordiéndome el labio.
No pude hacerlo cuando por primera vez supe lo que era que te llevaran a ver las estrellas. No sabía ni siquiera cómo movía sus labios o su lengua pero me encantaba la sensación que mi miembro estaba sintiendo.
Ella terminó poniéndose encima nuevamente para adentrarlo en ella, bajaba despacio pues era la primera vez de ambos, en ningún momento nuestro contacto visual se cortó, solo podía verla a ella, lo hermosa que se veía, lo lindo que estaba sintiendo y lo mágico que era.
Jamás podría olvidar esto, jamás dejaría en esta vida que alguien más estuviera así conmigo que no fuera mi zanahoria.
Claro que...
Al siguiente día todo fue peor. Ella no amaneció conmigo, cuando la vi me evitaba y cuando los guardias me quisieron llevar a una habitación.
Solo recordaba como lloraba, como suplicaba que no lo hicieran, y es que me había pasado casi toda la mañana concentrado en por qué estaba actuando así o si había hecho algo que la hiciera sentir mal ayer, que había olvidado completamente que cumplía mis 16 años.
*****
Desperté por un golpe, Annie me había dado una cachetada.
De un momento a otro solo podía sentir enojo, rencor, pero también ganas, demasiadas.
La agarré del brazo y la hice seguirme hasta un espacio demasiado cerrado en el laberinto que era cubierto por lianas, adentro en esa mini cueva no entraba casi nada de luz, pero la podía ver a la perfección.
La estampé contra la pared y la cargué agarrándola por los muslos, ella reaccionó desconcertada pero de igual manera me besaba con ganas, adrenalina, con fuerza.
Y es que la estaba besando de una manera tan despiadada, con tanto morbo, con tantos sentimientos encontrados.
Quería hacerla mía ahí mismo, y eso hice, ella lo quería de la misma forma que yo. A ninguno nos importó si Ben nos veía o éramos un festín bien servido para los penitentes.
Sabía que tendría que dar explicaciones más tarde, pero si a esas vamos, ella debe dármelas desde hace años.
***
Cuando regresemos al claro ella se fue directo a duchar y se encerró en su choza. Tal parece tenía que pensar, también hice lo mismo pero terminé yendo con ella después de ducharme.
Cuando entré los niños estaban ahí y ella les pidió que se fueran.
- ¿Qué te pasó allá?
- ¿Me dirás que no lo disfrutaste? - ella frunce el ceño.
- No dije que no lo hiciera, lo hice y mucho - mini sonríe - Pero a ti te pasó algo, o más bien, recordaste algo - afirma viéndome - ¿Qué pasó, cariño?
Me le quedé viendo, noté todo, sus pecas, su piel, sus raspaduras, sus pequeños lunares, su cabello leve ondulado, sus labios, sus ojos, su sonrisa, sus mejillas, su cuerpo y supe que no importaba todo lo que yo recordara. Nadie jamás me haría odiarla, nadie haría que yo dejara de ver y velar por ella, los que nos pusieron aquí están locos si creen que algún día yo no cuidaré de ella con mi vida, jamás la dejaría sola, menos ahora que la tengo de nuevo.
No importaba si ella me había puesto aquí, o si me entrenó para esto, si yo fui su conejillo de indias, si fui un objeto para ella, o una prueba, la quería, no importaba si ella se acercó conmigo desde un inicio para mentirme y manipularme a su antojo, la amo.
¿Qué importaba lo que fuimos antes? Ahora ella está aquí, conmigo, preocupándose, siendo la chica de la que yo me enamoré, y si ambos pudimos juntarnos nuevamente después de todo, solo me hace darme cuenta que es para mí, y si no, pues me muero primero antes de saber que en esta vida no terminaré con ella.
Annie
Desde aquella vez que lo hice en el laberinto con Minho, había estado yendo y todo había sido normal, ni siquiera pudimos hablar bien. Aquella vez en mi choza solo se recostó conmigo y me recordó toda la noche lo importante que era para él y lo mucho que me amaba.
Hoy estaba con Bobby, Chuck y Newt esperando al siguiente novato. Amaba a mis pequeñines, pero ya no queríamos más niños, suficiente teníamos con sus travesuras.
Decidí hoy no ir con los corredores pues tenía un presentimiento algo extraño.
Cuando la alarma comenzó a sonar, todos se acercaron, yo decidí estar alejada y le dije a mis niños que hicieran lo mismo por si el novato no tiene una buena reacción.
Lo único que escuché fueron risas y gritos, a lo lejos pude ver a alguien correr hacia las puertas del laberinto, y vaya, era muy rápido.
Mis risas y la de los pequeñines empezaron cuando el novato se cayó horriblemente al suelo. Fue digno de ver.
Pero cuando volteo hacia todos lados para observar la piedra gigante a nuestro al rededor, caí de rodillas, era él, era Thomas.
Chuck y Bobby me ayudaron a levantarme y me llevaron a la cocina mientras veía como se llevaban al novato al pozo.
Newt y Winston llegaron conmigo aún riéndose del novato y cesaron cuando me vieron sería preparando la comida.
- ¿Todo bien, fresa?
- Si, cara de escroto, ¿todo bien? - le saco el dedo medio a Winston quien formó un corazón con sus manos para mi.
Ruedo los ojos y suspiro - Solo quiero conocer al novato, es todo.
- Uhh, ¿alguien tendrá competencia?
- No en ese sentido, yo amo a mi asiático. Solo, no lo sé, me dio curiosidad - Bobby quien comía paleta asintió, nos miramos raro ¿asentía para que?
- Si, opino lo mismo - nosotros reímos, ese niño era raro y todo lo contrario a Chuky - El novato se ve oxidado.
- Y tú te ves como un recién nacido, no molestes - dice Winston.
- Tu te ves como un pan tostado quemado, cállate.
- Ya basta los dos - Newt acusa.
- Tu te ves como una niña rubia, cállanos - ambos le dicen a lo que salen corriendo apenas dicen eso.
- Sea lo que sea que quieras hablar o lo que sea, aquí estoy para ti, Annie - Newt se va dándome un beso en la frente.
- Yo no soy de gran ayuda pero aquí estoy también - habla chuck dándome un abrazo y un beso en el cachete.
Después de un rato, chuck me pidió que fuera con él pues le habían dicho que ayudara al novato con su hamaca.
Cuando el castaño bajó del mirador, Alby se marchó dándome un asentimiento.
Se me quedo viendo como intentado recordarme, o como si me conociera. No lo culpo, estuve igual con todos los demás.
Cuando Chuck se adelantó y nosotros le seguíamos el paso, lo escuché hablar - ¿Annie?
Gomixkill_43
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I Love You, I'm Sorry - MINHO -
Fiksi PenggemarComo era de esperarse, CRUEL siempre está por encima de todo, parece ser que incluso están siempre un paso adelante. ¿Qué pasaría cuando Thomas y una extraña chica llegaran al claro? ¿Cambiaría en algo su llegada, o simplemente empeorarían las cosa...
