El silencio entre ambas era totalmente incómodo, sin embargo, ninguna se atrevía a dar la primera palabra. Estaban sentadas en una plaza pequeña, bajo un árbol, mirando a los niños jugar mientras trataban de no mirarse.
Lisa mordió su labio inferior, jugando con sus manos.
—Lo siento —dijo de pronto llamando la atención de la pelinaranja, que la miró, sin embargo, Lisa siguió mirando al frente, incapaz de sostenerle la mirada—. Por todo... Yo realmente lo siento, Jennie.
Jen suspiró, negando con la cabeza, pasando una mano por sus cabellos.
—Está bien...
—No lo está —Lisa por fin se giró para observarla, sonriendo tristemente—. Fui una egoísta con todo. La pérdida de Namwan me golpeó demasiado duro y quería odiar al mundo, quería odiar a alguien. Tú eras la persona más cercana, así que no dudé en desquitarme contigo cuando no lo merecías.
Jennie levantó una mano, acariciándole la mejilla lentamente, sintiendo la suave piel de Lisa bajo su tacto, conteniendo las ganas de darle un beso y hacerla sentir amada, querida.
—También lamento lo que dije —se disculpó Kim.
Lisa hizo una mueca.
—No dijiste nada que no fuera cierto.
—No, pero... —apretó sus labios un momento, buscando las palabras correctas para decir lo que quería, tratando de no acobardarse, porque pedir disculpas era demasiado difícil para ella—, pero... había mejores maneras de decirlo. No sacártelo en cara, no tratarte tan mal. Así que lo siento, Lili.
Otro silencio entre ellas, sólo que ahora ya no era tan incómodo.
Lisa tomó su mano y le dio un apretón suave.
—Lamento también lo... lo que hice el otro día —sus mejillas se pusieron coloradas, avergonzada totalmente—. Siento haber querido forzarte de esa forma, es sólo que... que me sentía demasiado sola y te necesitaba.
Te necesito, anheló decir, pero como comúnmente hacían las dos, lo reprimió.
—Tranquila —Jennie le sonrió con debilidad, recordando lo ocurrido esa noche—. Ambas... ambas deberíamos comenzar de nuevo.
Lisa levantó la vista con sus ojos brillando, sintiendo su corazón latiendo desbocadamente en su pecho.
—¿De nuevo? —preguntó con esperanza.
—Sí —asintió la coreana, sin dejar de sonreír de lado—. Ya sabes, ser amigas.
Y tan rápido como su esperanza apareció, murió de pronto ante sus palabras.
Claro. ¿Quién querría estar con ella luego de todo lo que hizo?
No debía conformarse con nada más que con ser una buena amiga para Jennie, para apoyarla. Sería un premio, y su condena también.
Se forzó a sonreír, asintiendo.
—Tienes razón —trató de que su voz no temblara—. Entonces, ¿amigas?
Jennie sintió que no era suficiente para ella, pero sí para las dos. Porque en un mes se iría de allí, se iría de Corea a otro continente, y no podía tener una relación con Lisa a distancia. Era imposible para ella, porque sabía que Lisa era una persona de contacto, y estar separadas... le iba a romper el corazón por completo.
Prefería seguir manteniendo una amistad con la chica a perderla de esa forma.
Tragó saliva, pensando en si contarle o no sobre su traslado.
—¿Vas a volver a la universidad? —preguntó casualmente.
Lisa rascó su nuca.
—No por ahora... —murmuró para luego morder su labio inferior—. Mamá regresó, ¿sabes?
Jennie la miró con sorpresa.
—¿Qué?
Lisa se encogió de hombros, pero Jennie la conocía lo suficiente para saber que estaba triste y dolida.
Así que echó abajo el orgullo que tenía y la abrazó, sintiendo los temblores en el cuerpo de Lisa.
—Mamá.... mamá regresó y... y quiere arreglar las cosas conmigo —levantó la vista con los ojos llorosos—. ¿Soy una mala persona si quiero que se vaya?
El corazón de Jennie se rompió al escuchar sus palabras.
—No, cariño —no pudo evitar el mote, sin embargo, Lisa pareció no darse cuenta—. No lo eres. Jamás podrías ser una mala persona.
—Ella... Mamá quiere que me vaya con ella a Tailandia —enterró su rostro en el cuello de Jen, suspirando—. Si no soy una mala persona, ¿entonces soy una tonta por estar considerándolo? —apretó el agarre sobre los brazos de la mayor—. Es sólo que... es la única familia que me queda...
Yo quiero ser tu nueva familia, pensó fugazmente Jennie.
Pero no podía decirlo. Decir eso era darle esperanzas a Lisa, era decirle de forma indirecta que todavía la quería como una novia.
No podía decirlo porque en un mes estaría lejos suyo.
—Si te hace bien, Lili —habló revolviéndole el cabello—, entonces no eres una tonta. Algunas personas... a veces merecen una nueva oportunidad para redimirse.
—Redimirse... —murmuró la tailandesa, asintiendo.
—Sea cual sea la decisión que tomes —le dijo Jennie—, yo voy a apoyarte en todo.
Luego, le besó la frente, y las cosas se sintieron bien por un breve momento.
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Novia de alquiler | Jenlisa
RomanceJennie Kim odia las cosas del amor, y sobre todo, las novias. Su madre desea que tenga una pareja para que así sea feliz y deje de ser tan amargada, así que decide "alquilar" a una chica con una preciosa sonrisa, Lalisa Manoban, para que sea la novi...
