El señor de los ojos caramelos
el que siempre encuentra lindo el cielo
señor que mira el infinito
y cree que todo está escrito.
Señor de los treinta y tantos
que acude a mi puerta buscando
aquella luz de esperanza
que le deje alguna enseñanza.
Aquel hombre maravilloso
que tiene los brazos doblados
enojado con otro hombre
que a mi lado se ha parado,
posesivo y alterado
se me acerca acelerado
en sus ojos un reclamo
evidentemente esperado.
Aquel hombre rascacielos
dice nunca tener miedo
hasta que ve de la nada
a alguien cerca de su amada,
enfurece y rompe tierras
como si su cuerpo hirviera
se prepara para todo
incluso para la guerra;
ya que en juego está su "todo"
la persona que él adora
la que lo encontró tirado
y que fue su salvadora.
Es momento ya de actuar
y de su vida salvar
con coraje el lo hará
hasta la disputa acabar
e incluso si es necesario
matara si hay que matar.
Por su amada él ha hecho todo
hasta salir victorioso
ella lo esperó sonriendo
y con flores en su pelo
un vestido blanco hermoso
y un futuro luminoso.
Esta historia que hoy les cuento
es real y no es un cuento
su madre fue la princesa
por quien volvería a la guerra.
