Aquel ángel que adoraba volar
aquel que en suelo no se podía quedar
el que recogía flores para las hadas
ese que jamás tenía miedo de nada.
Hasta que un dia nublado el se enamoró
y cada célula de su ser muto.
Dejó de juntar flores
y se olvido de las hadas
ahora pasaba el dia
mirando solo a su amada,
quien le sonreía inocente
y emanaba una luz brillante
aquella que vino un dia
con el plan de un ser petulante.
Maldita prisión el destierro
pero ¿Como volvió del infierno?
Sus ojos tornados oscuros
al tocar a este Dios de otro mundo.
Y el ya de ella enamorado
no habrá vuelta hacia el pasado
ya no poseía sus alas
ni los brazos a sus lados.
Un abrazo prometió
y los ojos el cerro
ahí la espada ella saco
con la que lo mutilo.
Hoy el ángel desalado
y sin brazos ha quedado
por el ángel desterrado
en que a ciegas ha confiado,
ya no vive; ya no muere
ya no come; ya no siente
de tristeza se ha dormido
y en piedra se ha convertido.
