CAPITULO 11

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Ira


"pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;"

Romanos 2:8

Ethan.

¿Qué se sentira ser un náufrago?

Estar perdido en medio del mar, buscando ayuda o una isla.

Estar perdido dentro de sí.

No saber a dónde ir, porque si ves a la derecha hay agua, si ves a la izquierda hay más agua, si ves al frente hay un líquido azul parecido al agua y si te das la vuelta ves un compuesto químico, producto de la reacción entre el hidrógeno y el oxígeno.

En pocas palabras, o te ahogas o... Te mueres ahogado.

Lo siento, últimamente no estoy pensando con claridad.

De esa manera me sentía cuando mis padres me mandaron a trabajar, perdido, sin ayuda ni salida, luego llegó un barco que me sacó a flote, Hadasa, quien me ayudó, me dió un trabajo en dónde me las pude apañar y cuando casi llegaba a la orilla, una tormenta nos arrastró hacia mar abierto, dejándonos otra vez rodeados de agua y miseria, desempleado de nuevo.

Y a ambos, porque ella también está perdida en medio del mar.

¿Qué se hace cuando ya no tienes trabajo?

¿A quien le pides ayuda?

Desde que la evangélica, hace unos cuantos días, me dijo que ya no podía seguir trabajando por la quiebra del negocio, el mundo se me calló de la bandeja y todo se volvió añicos. No más entrada de dinero, no más tardes de entretenimiento-sobre todo con las clientes sexys-, no más a dónde ir para escapar de las estupideces que guarda mi cerebro.

Los últimos días, los he pasado básicamente, haciendo nada, bueno si, metiéndome M*erds por las fosas nasales.

Les confieso que inhalo cocaína, desde hace unos años, para cuando mis padres decidieron irse y dejarme con la abuela a los diecisiete. No soy de fumar, siempre he pensado que fumar es un vicio sin sentido. Osea, ¿Para qué te chupas algo que después escupiras? No tiene ciencia. Se supone que si vas a tener algún vicio es para tenerlo dentro del organismo, como el alcohol o las drogas, a excepción de la marihuana, claro, y las sustancias que se fuman, por eso he decido inhalar cocaína; cuando estaba en mi semana de derrochador, pude comprar más material a un vendedores de un callejón no muy lejos de mi casa, a unos a los que ayude hace mucho a vender drogas, pero lo deje porque la policía estaba rondando por esos lados y no quería que me descubrieran, sin embargo, seguí comparando droga y aportando al negocio. Vicent, también vendía ahí, así fue como lo conocí, nos hicimos cercanos al pasar del tiempo, pero después, desapareció sin dejar rastro, hasta que apareció no hace mucho.

A decir verdad, a estado un poco raro. No deja de preguntarme por el paradero de la evangélica, como si fuera su guardaespaldas, su manager o su maldita niñera. Hadasa también lo ha estado evitando, cuando llegamos al comedor, en la hora del almuerzo, sale disparada del lugar junto con Hannah. Muchas veces lo ignora, otras, se le queda mirando con dolor, y en ocasiones con vacío, como si todo lo que estuviera dentro de su ser lo tuviera Vicent, como si él fuera el resposable de algo malo que pasó. Ni idea de qué. No sé que será lo que los une, o por qué se conocen, en qué circunstancias se vieron implicados, como para que el chico adicto a las drogas, tatuado y de mal genio, la mire como si ambos guardaran un secreto, uno que si se libera, podría ocasionar un caos.

RADIANTES (Borrador) [BRILLO #1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora