CAPITULO 28

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Consejos

"El ungüento y el perfume alegran el corazón, Y el cordial consejo del amigo, al hombre"

Proverbios 27:9

Ethan.


Bueno, supongo que no todo sale como uno lo espera.

Mucho menos si la respuesta que esperabas era sí.

Ayer esperé algo imposible, porque a pesar de mis expectativas, una parte de mi sabía que la respuesta sería no. O bueno, el silencio.

Nunca me había sincerado tanto con nadie, solo si me llamaba la atención sexualmente, hasta ahí.

Lo de ayer fue impulsivo, debía quedarme callado, pero tampoco me arrepiento de nada de lo que dije, porque cada palabra que le solté a Hadasa estuvo cargada de la mayor sinceridad posible. Lo que me animó a soltarlo fue verla sonreír con ese maldito idiota, no se merece ni un atisbo de sus sonrisas.

Yo tampoco, pero las quiero todas.

Me sentí como si un volcán estuviera a punto de hacer erupción en mi pecho, la sangre me hervía, el pecho se me contrajo, quería ir y arrancarla de su lado, gritarle que era mía. Es mía. Solo mía. Estuve a punto de soltarle que ese bebé era mío, también. Por suerte no lo hice.

Se supone que debería estar en la universidad, pero estoy tan distraído que no prestaré atención en clases, se acercan los parciales y estoy más preocupado por mí relación con la evangélica que por las clases. Si es que hay alguna relación.

Zigzagueo entre personas que van con los ojos en el teléfono y ni se enteran de lo que pasa a su alrededor.

Estoy tan molesto, conmigo mismo, decepcionado creo que sería la palabra indicada, no puedo creer que fui tan idiota como para que se me fuera la lengua. Igual no puedo culparme, el ambiente íntimo, la rabia que bullía en mis oídos, el vestido que tenía puesto, todo jugó a favor de mi confesión, era como si estuviera esperando el momento indicado. Lo más doloroso fue no recibir otra cosa que no fuera sorpresa y quietud de su parte.

Una mujer tropieza su hombro con el mío. Se supone que hoy es lunes, y parece fin de semana. ¿Qué le pasa hoy a la gente?

Bajo un momento la cabeza. Meto las manos en los bolsillos del pantalón, suelto un suspiro, no se si de pena o qué.

Me detengo abruptamente cuando una persona choca conmigo.

Levanto la cabeza y me fijo en una chica bajita, castaña, me llega al pecho. Se frota la nariz con una mano, en la otra sostiene un manuscrito que tiene por nombre "Llamados y Escogidos III tomo I".

Creo que he escuchado el nombre antes.

La mocosa que ha chocado conmigo levanta la cabeza y se me queda mirando como si tratara de saber de dónde me conoce. Justo cuando voy a rodearla me toma del brazo.

—¡Yo te conozco!—vocifera.

Elevo una ceja y me zafo de su agarre.

—¿Ah, si?

—Si, andabas con esa chica.

¿Con quién me habrá visto? Espero que no sea con nadie que ya no trate.

—¿Qué chica?—pregunto cansino.

—La pelinegra. Dass creo que era su nombre.

—Hadasa—corrijo.

RADIANTES (Borrador) [BRILLO #1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora