capítulo 13

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Después de esa noche havia pasado 1 mes. Tras lo que sucedió me negué a verlo, simplemente ya no podía ver esos ojos, esos labios.

Tenía el anillo en mi mano mientras estaba sentada en mi cama. El anillo que lleve por años y que significaba el amor entre yo y Suleiman. Mi mente decía que me lo quitará pero mi corazón no me lo permitía.

Cuando una voz me saco de mis pensamientos.

- Madre - me dijo mi pequeña Gul.

- Dime mi flor - bese su frente.

- Es una lágrima.

- Esto? No cariño, es una lágrima de felicidad.

- Mama.

- Si?

- Me estás mintiendo cierto?

- No cariño porque dices eso?

- Siempre lo haces, cuando estás triste finges estar bien por mi y mis hermanos - la abraze con fuerza no sabía que responderle unas lágrimas volvieron a salir de mis ojos.

Como le diría que su papá al que tanto ella amaba era el que me hacía sufrir de esa manera. Simplemente no podía decirle eso.

- Cariño donde están tus hermanas?

- En el jardín.

- Ve con ellas, iré pronto - ella asintió y bese su frente antes de que se fuese.

Volví a mirar el anillo en mi mano recordando todos los momentos que había pasado con el.

- Te amo y te odio al mismo tiempo - susurré a mi misma - porque estás en mi mente todo el rato - me volví a poner el anillo cuando una voz me interrumpió nuevamente.

- Quien es ese hombre que está en tu mente? - mire hacia atrás encontrándome con Suleiman - dímelo para que le corté la cabeza.

- Una sonrisa iba a salir pero me aguante - que haces en mis aposentos?

- No puedo estar en los aposentos de mi esposa?

- Hace un momento era la mujer que golpeó a la madre de tus hijos.

- No seas así cariño cometí un error soy un idiota lo se está bien.

- Muchos errores - corregí.

- Soy un idiota.

- Lo eres.

- Pensé que dirías que no lo soy - dijo sarcásticamente.

Reí.

- Me personas?

- Como lo hago? Podría yo perdonarte pero mi corazón no puede.

- Entonces yo haré que tú corazón me perdone.

- Como lo harás?

- Prefiero que lo veas - reí nuevamente.

- Mis hijos me esperan.

- Entonces vamos juntos - me dio la mano y la agarre.

Realmente no sabía si perdonarle o no pero sentía que si debía hacerlo, mi corazón me decía que si.

Fuimos al jardín donde todos nos esperaban y pasamos una tarde hermosa.

Esa noche al llegar nuevamente a mis aposentos Ezra me dio una carta que havia llegado de Manisa y la abrí.

Mahidevram GulbaharHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora