Para Dream, George era su bebé.
Su bonito novio con una carita preciosa y cuerpo de infarto. Aquel chico que lo había enamorado desde que lo conoció por aquella página web donde buscabas citas y sexo de una sola noche.
George lo había enamorado desde la primera vez que se vieron en aquel hotel donde acordaron su primer encuentro. Había caído ante aquel chico bonito que vestía faldas cortas en color pastel junto con croptops que combinaba con chokers y aquellas medias altas con ligeros de encaje.
Aquella vez recuerda verlo vestido de rosa, con aquella bonita falda volada y aquellas medias rosas de encaje que combinaban tan perfectamente con la piel lechosa de sus piernas.
Cómo Dream amaba las piernas de George, con aquellos muslos carnosos y grandes de los cuales gustaba con locura. Eran tan suaves cuando los tocaba ya que a su novio siempre le gustaba estar bien depilado e hidratado y Dream lo agradecía, tanto que podía pasarse horas acariciándolos con el pretexto de darle mimos.
Cómo ahora, frente al escritorio dónde tenía su computadora para trabajar en casa. Sentados en aquella silla, Dream apoyando su espalda en el respaldo mientras George descansaba en su regazo, disfrutando de las caricias que Dream le daba en sus piernas por debajo de la falda azul pastel que traía puesta; la cual no se había quitado ya que se había quedado dormido en brazos de Dream minutos atrás.
Dando aún sollozos entre el pecho de Dream, limpiándose las lágrimas que escurrían por sus mejillas a causa de aquel enojo que sentía de no tener a Dream en su cama temprano, como siempre.
— Lo siento mucho cariño, no era mi intención dejarte solo en nuestra cama, es solo que tuve mucho trabajo. — Dijo Dream en tono dulce y meloso.
Frotando el cabello de George, pasando sus dedos por las hebras negras de cabello mientras con la otra mano seguía con las caricias en su muslo. Pasando las yemas de sus dedos por la suave piel desde la rodilla hasta su trasero para depositar dos palmaditas ahí en cuanto su novio se aferró a su camisa.
Calmando un poco sus sollozos, enjuagándose las lágrimas con el dorso de la mano para acomodarse mejor en su regazo.
— Te extrañé, no me vuelvas a dejar solo Papi, por favor. — Suplicó con voz cálida, Dream se enterneció en el acto.
Levantando la cara de George sujetándola por el mentón. Viendo como ahora sus labios hacían un pequeño puchero antes de depositar un delicado beso sobre ellos.
— Lo prometo bebé, prometo ir a la cama contigo y no dejarte solo.
Y George sonrió, levantando la cara cuando los dedos de Dream se clavaron en la piel de su barbilla. Sujetándolo fuertemente para esparcir besos por sus mejillas, haciendo que George riera ante el roce de su barba rasposa por la tersa piel.
— Me haces cosquillas. — Una risilla suave para que a George se le pusiera la cara roja por el roce de la barba y por el calor que le inundó las mejillas en cuanto las caricias de Dream fueron más profundas en sus piernas.
Rozando el encaje de las medias blancas que llevaba puestas hasta arriba de las rodillas. Sujetando el elástico del ligero para subirlo y después soltarlo sobre la piel ahora roja por el pequeño latigazo.
Haciendo que George gimiera y abriera la boca para Dream, quien no dudó ni un segundo en devorársela. Metiendo su lengua la cuál fue succionada por labios carnosos, dándole entrada a explorar aquella húmeda y tibia cavidad por todas partes.Acariciando con su propia lengua el labio inferior de George antes de darle una ligera mordida en cuanto se separó del beso.
— Tu boca es deliciosa bebé. — Susurro Dream. Chocando su aliento en los ahora hinchados labios de George.
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