El Nacido

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En la familia Aishi, todos esperaban ansiosamente la llegada del bebé de Ryoba y Jokichi, el pequeño Ayato. El parto fue duro, pero todo salió bien. Ryoba finalmente estaba descansando, mientras veía con amor y cansancio al pequeño bulto que tenía entre sus brazos, finalmente tenía a su pequeño Ayato junto a ella, junto a Jokichi, habían formado una familia propia, lo que tanto había deseado en su juventud. Finalmente se le permitió ingresar a Jokichi a la habitación de Ryoba, entrando con cautela, se acercó poco a poco a su esposa y a su bebé, a su hijo, a su pequeño Ayato, entonces sintió lo que hace muchos años no sentía, se sentía feliz. Ryoba le dijo que lo cargará, lo cual Jokichi hizo, lo sostuvo con cuidado mientras lo miraba con amor y cariño infinito, mientras que Ryoba observaba con ternura la pequeña escena que se estaba desarrollando entre ellos dos, formando una pequeña sonrisa por parte de ella.

Aquella noche Jokichi lloró, pero no por tristeza, sino por felicidad, mientras cargaba con cuidado a su pequeño hijo. A su bendición.

Desde entonces, se juró así mismo que haría todo lo posible para evitar que convirtiera en su madre.

Ryoba siempre sabía en lo que pensaba Jokichi, pero le resto importancia. Su atención solo estaba enfocada en su hijo y en su esposo.

Poco a poco empezaron a entrar más familiares para conocer al pequeño Ayato y traerle regalos a él y a Ryoba. Todos estaban muy felices, hasta cuando abrió los ojos.

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En la Familia Aishi, las mujeres no podían experimentar emociones ni sentimientos, al menos no hasta que encontraban a su "senpai", quienes se convertían en todo lo que deseaban, siendo ellos los únicos capaces de sanar su alma rota. Pero en su egoísmo, las llevaron a convertirse en Yanderes, siendo su único deseo estar con su senpai, sin importar el precio. Y así fue sucesivamente, mujer tras mujer, ni un hombre aishi presentó la "maldición Aishi". O al menos eso fue hasta que nació Ayato, para gran sorpresa de todos, fue el primer hombre de la familia Aishi en presentar la maldición Aishi.

Ryoba pensó que tendría una hija, siempre fue así, pero tampoco fue mala noticia saber que tendrían a un hijo. Todos estaban contentos esperando su llegada, sobretodo Jokichi, su padre, porque él rezaba a todas las deidades existentes, incluso a  los demonios, que no fuera igual a su madre, a su familia. Un mounstro. Además de que él estaba conciente sobre la maldición Aishi y que solo afectaba exclusivamente a las mujeres. Aún así, él seguía orando para que ese fuera el caso y que su bebé fuera un niño normal, sin embargo, sus oraciones no fueron escuchadas.

Cuando nació Ayato, fue el motivo de alegría y consternación en la familia Aishi, pero incluso así, fue recibido con los brazos abiertos por toda su familia, quienes lo amaron incondicionalmente desde que abrió los ojos por primera vez, solo para encontrarse con los mismos ojos obsidiana carentes de emoción alguna, como lo fueron alguna vez los de Ryoba, como lo fueron alguna vez la de todas las mujeres nacidas en la familia Aishi.

Jokichi no fue escuchado, fue ignorado. Su pesadilla se volvió realidad.

Ryoba miraba complacida a su pequeño bebé que compartía la misma mirada con la suya.

Fue el primer hombre nacido con la maldición Aishi, pero ligeramente diferente a la maldición que recae en las mujeres Aishi. No necesariamente tiene que tener a su Senpai para poder sentir, pero sí necesita sus emociones de algún modo, entonces, ¿cómo las obtendrá? Él cree que tendrá que seguir los mismos pasos que su madre, los mismos pasos que todas las mujeres Aishi han seguido, sin embargo, no tiene porque ser así. Pero al ser el primer hombre nacido con la maldición Aishi, todo es incierto, así que no tiene más remedio que seguir los mismos pasos de su madre, o eso cree él.

Jokichi intentó
Él fracasó
Pero todavía hay esperanza, aun sí es escasa.

Cuando Ayato tenía seis años, sonrió genuïnamente, pero fue tan fugaz que no pudieron creer que realmente sucedió. Fue la única vez que sucedió. Desde entonces, Jokichi aún guarda la esperanza de que su hijo pueda vivir como una persona normal y quizás, romper la maldición Aishi, incluso si Ryoba dice que no será así, incluso si los médicos dice que no es posible, que tiene que aceptarlo, él aún guarda la esperanza de que su hijo podrá ser feliz sin tener que convertirse en un monstruo como lo es Ryoba.

Él hace todo lo posible para que su hijo sea un niño normal.










¿Por qué sonrió?

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