Taehyung solo es un omega que esperaba que su alfa lo hiciera omega por completo, y Jungkook solo era un alfa que esperaba irse a su casa. Ambos caminos se encontrarían de una manera inesperada, que lastimosamente terminaría en las primeras horas de...
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Esa misma mañana, el sacerdote acudió a casa de Shin-hye, quería asegurarse de lo que dijo el joven omega, no quería tener que juzgar de manera grave a un alfa solo por rumores.
- ¿A que debo su gloriosa visita, señor cura? – dijo la mujer sentándose en el sofá
- Bueno, he venido porque, he escuchado rumores que no me gustan para nada, señora – dijo tomando igualmente asiento
- ¿Y de qué se tratan? – preguntó haciendo que su rostro se tornara serio
- Bueno, su yerno, fue a confesarse hoy, y me mencionó sobre los rumores, usted sabe lo que pasa con los afeminados –
- Lo sé, por eso le pido que no crea en esos rumores – tenía que hacer que nadie supiera la verdad – mi joven yerno desafortunadamente es muy crédulo, le lavan muy fácil el coco, así que, por favor, ignore esos rumores – sonrío
- Bueno, entonces lo hare – se levantó – bueno, tengo que rezar el rosario, nos vemos luego – dijo saliendo de la casa
- Ese maldito – gruñó la mujer, viendo como su hijo entraba – hasta que por fin llegas –
- No tengo ganas de hablar contigo – dijo dirigiéndose a la habitación de su prometido, tocando la puerta
- ¿Quién es? - la voz de Jennie se escuchó detrás de la puerta
- Soy Hyung-sik – respondió esperando unos minutos para que le abrieran la puerta
- Los dejaré solos – dijo Jennie saliendo de la habitación
- Me enteré de todo – dijo el alfa, acercándose a Taehyung
- Claro que lo sabes, después de todo, tú lo autorizaste –
- Eso no es cierto –
- ¡Claro que lo es! – exclamó – solo que no tienes los suficientes pantalones para aceptarlo – lo miró seriamente – permitiste que me desfloraran, que me quitaran mi castidad –
- Por favor, no me digas eso – se arrodilló – ya no eres puro – lloró
- Esto es tu culpa – mencionó – pero, si quieres que te perdone, tendrás que hacer algo –
- ¿Qué es?, lo que sea – lo miró desesperado
- Vámonos de aquí, a un lugar, lejos de tu madre – se acercó y tomó su cara entre sus manos
- No puedo hacer eso, mi madre me necesita y yo la necesito a ella –
- Entonces, déjame ir, déjame ser libre, ya no quiero ser tu esposo –
- ¿Qué?, no puedes estar amenazándome así –
- Pues ya lo hice, así que decide – dijo antes de ver como su prometido se levantaba y salía de su habitación, viendo a Jennie entrar en su lugar –