Capítulo 23: Un vinculo que se ha roto

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Advertencia ⚠️ este capítulo no es apto para menores de 21 años, contiene escenas explícitas de sexo, erotismo y hasta escenas pornografícas como contenido sensible para el lector se recomiendan leer bajo su propio riesgo, todo aquí es ficción no lo intente en su caso.

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Mi mayor temor se había hecho realidad.

La prueba fehaciente de que era un Impuro, el terror de los Alfas.

La tanta desdichada lubricación, está era la prueba irrefutable de que un Alfa era un Impuro.

Muchos religiosos decian que era un castigo de Dios por pecar y osar tener relaciones contra-natura.

Recordando las clases de religión “ Los Alfas no harán de hembra. Porque sobre ellos caerá el castigo de la impureza; el Alfa conocerá la desdicha, en ellos crecerán un vientre, donde crecerá el fruto de tal pecado marginandolos no solo a ellos sino a toda su  descendencia, por lo que el mundo los conocerá con el nombre de Impuros; algunos naceran con tal desdicha, pero en ellos estará la voluntad de no pecar, y poder obtener la misericordia del Señor”

Donde nos enseñaban que eso era una maldición, un castigo para los Alfas mal portados, aunque luego se decía que solo era un caso cada tanto algo genético, el nombre se quedó y la marginación también.

 Los Alfas no debían ser pasivos, no debían ser sumisos, ni sensibles.

Los Alfas debían ser fuertes, activos, dominantes siempre listos para pelear para proteger a su Omega.

Listo para mat.. — Ismael, no, eso no —Con una fuerza que no se de donde saco me puso en cuatro, podía ver mis manos temblando sobre la almohada llena de nuestro sudor y otros líquidos. —Santiago, ¿Listo para el segundo round?

—No, mmm no pares —Queria negarme, pero por alguna razón no podía, mi cuerpo está completamente a su disposición , cada jaloneada de cabello hacia que mi cuerpo reaccione ante la sensación de dolor y placer. —Ismael, no pares. —No, soy Ismael, soy Isaac. Tu Alfa —Pero ya no quería discutir, estaba tan extasiado por el acto carnal desenfrenado en el que estábamos envuelto, que solo asentí con mi rostro, mientras aún la saliva salía de mi boca —Sí, Isaac, hazme tuyo hazme tu Omega, vamos demuestrame que puedes ser un Alfa.

Por lo que siguió con aquel frenesí que no se en que momento de la noche este se volteo, y Ismael fue quien se entregó a mi. —Ahora me toca a mi, ya jugué tu juego, es hora de que cumplas a tu Alfa y guiado por la adrenalina que aún no me hacía sentir el dolor de tal faena, lo abrí de piernas y con mi boca lo estimule para prepararlo de lo que vendría.. —Yo no soy Ismael, soy Isaac, soy un Alfa tu… aaajhhhh.. —Sus ojos volteaban ante aquella sensación, para luego el tomarme del cuello y voltearme para estar bajo de él.  Tenerlo encima mio montandome, y diciendo tales tonterías de que era un Alfa y no un Omega en aquel momento de lujuria ya no me parecía una tontería más bien hasta me parecía bellísimo verlo enojado, caliente, arriba mio. Lo que solo respondi ante al excitación antes de alzarlo y darle contra la pared —Lo que tú digas mi querido, lo que tú digas mi Alfa. —Para luego comerle la boca.

Y eso fue todo lo que recuerdo ahora de aquella noche fogosa, que en ese momento no podía recordar nada  ni cuánto duró, ni que continuo.

Solo que al despertar, lo vi a lado mío. Durmiendo, agotado, para yo sentarme y sentir las consecuencias de esa noche no podía levantarme del dolor de caderas, me temblaban las piernas, sentía que me partían al medio, que las tripas se me movieron de lugar, entonces fui consiente de lo que había pasado allí o bueno solo parte de eso.

—Ismael ¿Qué hiciste? —Él desperto asustado ante mi grito, y mi cara de espanto.  —¿Qué pasa Santiago? — para verse en un estado similar al mío, y mirarme con espanto

Ya que ninguno recordaba bien lo que pasó. —Abusaste de mi —Exclamamos ambos horrorizados ante tal  posibilidad.

Continúara…

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