Capítulo 34: Una vida comienza en un mundo cruel

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Advertencias capítulo no apto para menores de 21 años; contiene contenido sensible, como el abuso, violencia ect

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Sin duda aceptar la cita habia sido la peor decisión aquel tipo me comia con la mirada, yo no podia ni siquiera mirarlo a los ojos.
Aquel hombre tenia un rostro familiar, se me era conocido era como ver a Ismael pero con cabello oscuro y ojos marrones, pero no me importaba cuanto se pareciese, yo amaba a mi esposo, jamas me fijaria en otro hombre ni menos en Alfa, con Ismael hacia la excepción solo por amor.
Alli estaba siendo sujetado de la cintura mientras caminábamos por los Barrios Betas hasta llegar a su auto, por lo que mis instintos estaban alertas —¡Sube iremos a un restaurante caro! —Mentia, lo sentía lo presentía, seguro yo sería el postre por lo que me negue. —¡No, gracias!
—Vamos confía. —No queria, pero el me tironeaba y termine cediendo y subí al auto, en eso el trabo las puertas. —Me mentiste. —Pero no le importo y se avalanzo encima mio, empezamos a forcejear ya que el quería quitarme la ropa y yo no iba a permitirlo, no iba dejar que me tocara de tal forma
—¡Sueltema! -metiendole un puñetazo en la cara —¡Vamos solo divirtamonos un rato! ¡Te amo!
—¡No quiero!. —lo golpee, pero el reclino el asiento para atrás.. y me beso. —No quiero, te dije —Lo empuje y el comenzó a reírse, de forma algo familiar su voz cambió, su risa se me hacía conocida, pero de ¿donde?
—Hola Santiago. Tiempo sin vernos.
Entonces lo mire, su cabello negro no lo conocía de ningún lado, no conocía a nadie de ojos marrones hasta que introduccio su dedo para quitar los pupilentes y ver aquellos ojos azules— Te gusta mi disfraz. Nunca te dejaría solo en esto, te encontré. —lo abraze y lo bese, mientras lloraba sin parar. Ismael, mi Ismael estaba alli, me habia encontrado. —Yo también te amo —Conducio un rato, hasta un apartamento alejado en los barrios Betas, y entramos allí.
Alli estaba su padre quien también usaba un uniforme similar, que le permitía camuflarse y salir del barrio sin ser sospechosos.
—Ismael, estoy esperando un bebé.
—Entonces es verdad que estas embarazado.
—Sí.
—No lo podemos tener aquí es peligroso, podrían sospechar un "Omega" donde residen Alfas levantaría sospechas, lo mejor es que sigan donde esta ahora. Creo que si no me equivoco a la vuelta hay una clínica de Betas.
—Sí.
—No quiero. No quiero alli hay un Alfa y ese Omega, no te quiero cerca de ellos, tu eres mio mio, Santiago, principalmente del Alfa. —Me enoje y lo empuje —Es un niño Ismael, toda la vida se crio como Omega el pobre ni sabe que es Alfa. A parte pones en duda mi lealtad cuando tu me has sido infiel muchas veces, su madre es un Omega que solo tiene ojo para su esposo, no es un calzon flojo como tu.

—Me dijiste ¿Qué? Defiendes a ese Omega, y me demigras a mi que soy tu esposo, ¿es tu amante no?
—¿demigrar? Decir la verdad no es demigrar. Ellos me ayudaron apenas hui, no los voy a dejar me necesitan. Aparte tu padre tiene razón es peligroso. Nos vemos  Ismael, estoy contento de que estés bien.

—Ven para acá Santiago, mi nombre es Isaac  no me vas a dar ya sabes, por todo estos días sin vernos.
—Esta tu padre.
—Puedes irte papá.

—Okey.

—Y ahora. —Nos miramos un rato para verlo contoneandose la figura de formas que me prendían.
—Sabes que los primeros 3 meses son peligrosos, así que ya sabes lo que te espera "Isaac"
—No no sabia, no, espera Santiago, deja que me preparo al menos.
Sin duda aquella cama si que rechino durante esas horas, en eso vi algo que no me gustó esa marca no estaba justo en sus muslos.
—¿Qué paso aquí?
—Ese día que huistes yo quise ir tras de ti, pero la IMOAM llegó, eran dos tipos huimos y uno de ellos empezó a agredirme mientras el otro golpeaba a mi padre, dijo que mostraría para que sirven los Omegas y que nunca sería un Alfa. Y me agredió de forma sexual, me obligó a tener relaciones sexual es a la fuerza  y me dijo que encargarían de  que la IMOOM me enderezara ni bien te atraparan a ti.
No se cuanto tiempo abuso de mi, se que reaccione cuando mi padre le disparo.
El mato al primero de un jarronazo y luego al segundo de un balazo, tomamos sus uniformes y huimos con todo el dinero que pudiésemos llevar.
Nos instalamos aquí, decidimos que lo mejor era teñir el pelo y usar pupilentes para evitar ser descubierto con este uniforme podemos pasar de ser percibido como prófugos.
Te juro que no quise Santiago, yo no quise estar con él, cada que me quito este uniforme siento el asco de lo que me hizo y refriego mil piel para quitarme su aroma.
Yo te amo, me costo entenderlo mucho tiempo pero te amo.
—Yo también, yo también Isaac, también te amo. Siempre lo hago.

—Lo se.
Nos despedimos bien con una buena revolcada, y me acompaño hasta el apartamento. Nos besamos un largo rato.

—Nos vemos mañana amor.

—Nos vemos mañana. —al entrar Agustín, estaba sentado carisbajo mientras podía escuchar a Lisandro gritar, víctima de un RUT salvaje que lo hacía volar en fiebre —¡Tengo sed! ¡Tengo hambre! Quiero ver la tele, no la tele no, quiero mimo, ¡Mamiiiiiiiiiiiiiii!
¡Mamááááá! Me duele todo. ¡Tengo sed!  —Para luego escuchar jadeos y uno que otro gemido, para comenzar el llanto y otra vez la gritadera.

—Tenia miedo Santiago, mi hijo era un Impuro lo meterían a la IMOAM, no quería que le pasase nada. Le oculte la verdad lo crie como un Omega, y aquí están las consecuencias.
—Tranquilo, esto se solucionará. Encontré a mi esposo, pero no los voy a abandonar los ayudare a que puedan salir bien librado de esta ¿Dónde están los mellizos?
—No se, me puse a llorar y perdí la noción del tiempo.

Fuimos donde Lisandro y allí estaban ambos niños abrazados a él, mientras esté lloraba, y gritaba sin fuerzas para levantarse.
Ambos ya estaban grandes, pero eran infantiles al igual que Lisandro —El huele rico, me recuerda a papá. ¿Cuándo vendrá mami y papi?— Ambos niños apenas tenían 8 años, eran Omegas bien portados, que extrañaban a su "padre".
—Lisandro se siente mal, deben dejarlo descansar. Trate de quitar a uno y lisandro sujeto mi muñeca. ¡Nooo! Son míos.
No dejare que nadie los dañe, nadie mio mio. —Se estaba volviendo territorial. —Lisandro yo no te quiero lastimar, ni a ellos, pero no esta bien.
—Santiago ¿eres tú?

—Sí soy yo, estas bien Lisandro —Soltó a los niños y me abrazo. —No me gusta esto, no me gusta.  No puedo controlarlo mi cuerpo está desesperado por algo pero no se que, ya se que es.  —Oliendome el cuello de forma desesperada. Es a ti, te quiero a ti —Basta Lisandro, tienes que controlarte solo es el primero luego esto ya no es tan fuerte. Solo resiste.  —Quiero acariciarte Santiago, quiero acariciarte. —Trate de soltarme, pero el quedó concentrado tocando mi pecho  para luego hundir su cara. —¡Basta Lisandro! Sacándolo y abofetandolo  —Me pegaste, Mamááááá ¡Mamiiiiiiiiiiiiiii! —su madre había visto todo schockeado sin saber que hacer. —Iré a buscar un doctor antes que sea peor.
—Nooooo, mami no te vayas, mamiiiiiiiiiiiiiii.  ¿Por qué me pegaste Santiago? ¿Por qué? Si yo jamas te trate mal.
—Perdóname, pero no estas bien, estas hormonal. Recuestate en mis piernas hasta que mejores. ¿Te parece?
—Tí
Estuvo calmado hasta que llegó el doctor, y le coloco 3 inyecciones y recetó pastillas para controlar este pico de hormonas que era la adolescencia junto con el RUT.

El día habia comenzado mal, pero terminó más o menos mi esposo estaba bien que era lo importante, por lo que comenzariamos una relación peligrosa que nos iba a costar muy caro

Continuara...

El Vínculo Se Ha Roto Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora