23

46 10 6
                                        

Mis dedos medio e índice golpean nerviosamente contra el dorso de mi teléfono. Todo resulta tan extraño, tan lejano.

La noche anterior, aproximadamente a las 20 horas, estaba bajando de un avión, pisando esta ciudad por primera vez en mi vida. Y ahora estoy sentado en un parque donde nunca antes estuve, esperando a una persona que conocí hace algunos meses, por carta.

Por carta...

No sé si mis amigos son igual de estúpidos que yo o me quieren demasiado, ¿pero cómo es que ninguno de ellos me dijo que esta es una pésima idea? ¿Cómo es que ni siquiera uno pudo pensar como un adulto funcional y advertirme de los efectos negativos de viajar a otra ciudad para conocer a una persona? Sí, definitivamente son igual de estúpidos que yo.

Inspiro y exhalo. Miro mi reloj de muñeca. Ella debe estar por llegar. Y esa idea tan simple, "Ella debe estar por llegar", me desarma por completo. Mi estómago se convirtió en los últimos días en un mariposario, y no hay forma de calmarlas, a las mariposas, digo, así que aprendí a vivir con ellas.

Miro hacia todos lados buscando a una chica que se vea como ella, pero hasta ahora no hay ninguna. Hay chicas, sí, pero ninguna es tan hermosa. Hay señoras mayores, mujeres con hijos, chicas con sus amigas y niñas jugando en las hamacas. Pero ninguna de ellas se ve como mi Arya.

¿Mi Arya?
Por el amor de Dios, Seokmin, date cuenta de que esto tiene más posibilidades de ser un desastre que de tener un buen resultado. ¿Y si Arya en realidad es un señor de 50 años con familia y una vida paralela en la que se encarga de reclutar jóvenes para prostituirlos? ¿Y si Arya es una mujer de 60 que nunca tuvo novio y esta era la única forma de escribirse con un chico? ¿Y si Arya es también un chico a quien le gusté por alguna razón y quería acercarse a mí pero no sabía cómo? ¿Y si Arya es un invento de Jooheon, el chico con el que me peleé en primer grado y juró vengarse?

Tomo aire y lo retengo, tratando de evitar que los pensamientos negativos me consuman. Hablé con ella, no solo por cartas, también por chat y por teléfono. Hicimos videollamada, sé cómo es su cara, cómo suena su voz. Sí, claramente esa chica podría ser cómplice de cualquiera de los personajes de mis pensamientos negativos, pero nunca hice nada que justificara esa situación.

El tiempo pasa y, de repente, un nuevo pensamiento se apodera de mí: me dejó plantado. Quizás me vio y se fue. Quizás no le gusté o le dio miedo hablarme. Quizás se imaginó que sería más musculoso. Quizás le parecí horrible en persona. Quizás se sintió tan asqueada que ahora mismo me debe estar bloqueando de todos lados, contándoles a sus amigas lo horrible y decepcionante que soy...

—¿Seokmin? —escucho a mis espaldas, su voz me hace dar un respingo, pero cuando volteo y la veo, todos esos pensamientos negativos se convierten en polvo.

Ella me observa con una sonrisa cálida, como si me conociera de toda la vida. Como si esta no fuera la primera vez que nos vemos, sino un reencuentro. Como si todas las elecciones de nuestras vidas nos hubieran llevado exclusivamente a este momento.

—Arya —respondo.

Y ella corre a mis brazos.

Y de repente, todo tiene sentido.

Mis brazos la rodean con fuerza y los suyos hacen lo mismo. La noto cerrar los ojos y también hago lo mismo. No quiero ver este momento. Quiero sentirlo. Que las sensaciones queden marcadas en mi piel. Que la sensación de su cuerpo presionado al mío se tatúe en mí memoria.

Por Dios, Arya.
Por fin, Arya.

Ella da un paso atrás, obligándome a soltarla, y es ahí que me doy cuenta de que pasamos varios minutos abrazados en silencio, a pesar de que se sintió como un suspiro.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Dec 07, 2024 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Love Letter {Lee Seokmin}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora