Capitulo 5

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Pov's de Jungkook.

En los últimos días evitaba ir a casa. Con solo verlo sabía que ya no existía nada que pudiera volver a unirnos, ningún hilo invisible capaz de sostener lo que durante años llamamos amor. Pensar que, tarde o temprano, uno de esos días terminaríamos por separarnos me dolía más de lo que estaba dispuesto a aceptar. Era un dolor persistente, silencioso, que se instalaba en el pecho y no se iba. A veces, tan solo de pensarlo, me servía un vaso de alcohol, no para olvidar, porque nunca funcionaba, sino para adormecerme lo suficiente como para seguir respirando sin que el pecho me ardiera.

Así, casi sin darme cuenta, el evitar mi propio hogar se convirtió en parte de mi rutina. De la misma manera en que también lo fue quedarme hasta tarde en la oficina, fingiendo que el trabajo me necesitaba más de lo que en realidad lo hacía. Justo como había empezado a ser mi costumbre diaria, esa mañana me encontraba encerrado entre cuatro paredes de cristal, intentando ignorar todo lo que sucedía a mi alrededor. Los balbuceos apagados que se filtraban desde el exterior, el tecleo constante de los empleados y la imagen de la nieve cayendo tras las ventanas eran lo único que lograba percibir con claridad. Cada día era igual al anterior, como si el tiempo se hubiera estancado, como si nada fuera a cambiar jamás.

Pasar Año Nuevo en casa de los señores Kim solo había hecho más evidente aquello que yo me empeñaba en negar. De nuevo, entre risas forzadas y copas alzadas, surgió la pregunta que ya se había vuelto tradición: ¿cuándo le pediría matrimonio a Taehyung?  Sonreí, asentí, desvié el tema con la misma habilidad de siempre. Y, sin embargo, en algún punto, sí llegué a imaginar una vida a su lado, un futuro compartido por el resto de nuestros días. Tanto fue así que, cuando finalmente me decidí a ir a comprar el anillo, me reuní con Jimin. Fue él quien, sin saberlo del todo, terminó diciéndome aquello que más me dolió escuchar, la verdad que mi corazón se negaba a aceptar.

No era su perfume, era un olor a dulce... a uva. Ese mismo perfume lo usa Taehyung.

El aroma que alguna vez había estado perdido en él ahora solo me provocaba náuseas. Pensar que alguien más lo disfrutaba, que alguien más se apropiaba de aquello que yo creía exclusivamente nuestro, me revolvía el estómago. Tomé un gran sorbo de café, intentando concentrarme en el trabajo, aferrándome a la idea de que podía ignorar lo que sentía. Pero no tuve tiempo de ordenar mis pensamientos cuando la puerta se abrió de golpe.

Era Taehyung. Detrás de él, mi secretaria venía corriendo, visiblemente asustada.

—Señor, le dije que no entrara —alzaba la voz, nerviosa.

—No tengo por qué pedirte autorización para entrar a la oficina de mi novio, par de—

—Gracias, Mina —lo interrumpí antes de que dijera alguna estupidez—. Puedes retirarte. Y que nadie más entre, a menos que sea sumamente importante.

—Claro, señor Jeon —respondió antes de salir y cerrar la puerta.

—¿Puedes decirme a qué vienes, Taehyung? —pregunté desde mi escritorio, sin levantarme—. No tengo tiempo, como puedes ver.

Las carpetas se apilaban frente a mí, pero su presencia hacía imposible concentrarme. Era como si el aire se volviera más denso.

—¿No tienes tiempo para tu novio, Jungkook? —preguntó con ese tono que siempre me crispaba los nervios—. Me prohíbes entrar a tu oficina... ¿qué te pasa?

Se sentó frente a mí. Estaba enojado. Y, en ese momento, lo detesté.

—Incluso ya no tenemos sexo —soltó, sin rodeos.

—¿Solo vienes a preguntar eso? —repliqué—. ¿Solo porque estás necesitado?

Sabía que Yoongi se había ido de nuevo a Tokio por negocios. Y, como siempre que eso ocurría, Taehyung se volvía más insistente, más pegajoso, como si necesitara llenar un vacío que no estaba dispuesto a enfrentar.

Todo My Love || KookminHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora