Verónica
-Eres tan hermoso, como tú tia-le sonrió a mi pequeño sobrino, juega con sus carritos de policía y soldados.
Este me mira con una sonrisa en su rostro, mostrando sus pequeños hoyuelos. Es tan idéntico a mi hermano y tan adorable.
-Vamos a comer-insto.
Le doy mi mano para ayudarlo a ponerse de pie. El no me presta atención, sigue concentrado en sus juguetes.
-Lucas-pronuncio suavemente su nombre.
Sigue sin hacerme caso omiso, luce muy entretenido en lo que esta haciendo.
-Lucas-repito nuevamente, trato de tener paciencia solamente hacia el, paciencia lamentablemente no es uno de mis nombres.
El se pone de pie y sale corriendo a la sala, voy detrás de el siguiendole el juego.
-Lucas....
Miro la sala vacía, no está, no hay nadie, frunzo el ceño.
-Mateo, Lucas....-dije en voz alta.
Un escalofrio me recorre cada parte de mi cuerpo entero.
-¡¡Estan muertos, yo los mate!!-susurra una voz siniestra en mi oído.
Abro mis ojos exaltada, miro a mi alrededor asustada trato de calmar mi respiración, empapada en sudor. Me despierto en la misma habitación, con paredes grises y una cama grande en el centro. La luz del sol se filtra a través de las cortinas cerradas, creando un ambiente un poco sombrío.
-Shhh tranquila estoy aquí-el desconido me atrae hacia su cuerpo.
Su tacto me estremece.
-! Apártate!-trato de soltarme de su agarre.
Los recuerdos de anoche golpean mi cabeza quedando un poco anonada tonta y boba. No quiero que suceda lo mismo de enante pero mi cuerpo no coopera. No quiero ser presa del deseo en contra de mi voluntad, no otra vez.
-Anoche no decías eso, pequeña-ronronea en mi odio logrando erizar cada parte de mi cuerpo.
Mi rostro se calienta. Puedo sentir como mi corazón empieza a latir con fuerza, y mi respiración se vuelve pesada.
Trato de calmarme.
-Pues soltarme, gracias por haberme ayudado ya es hora de irme a casa-musito mientras fijo mi vista en sus ojos de un color negro, son tan negros que no reflejan absolutamente nada.
-Esta es tu casa-sonrie mostrando su perfecta dentadura-Eres mi pareja, Verónica. La luna de mi manada.
Lo miro confundida. Wuao es fanático de alguna serie o películas de fantasía y esta tan obsesionado y metido en su papel, no encuentro otra lógica.
-Oh, claro que no, me tienes aquí en contra de mi voluntad...
-Eres mía-trata de besarme y lo esquivo, aprovecho para zafarme de sus fuertes brazos, ahora me siento sobre la cama.
-¡Quiero ir a mi casa, ahora!-demando con fuerza, sin importar nada.
El sujeta mi rostro con fuerza, hago una mueca por el dolor que me provoca.
-¡Esta es tu casa!-repite recalcando cada palabra-¡No quiero repetirlo de nuevo, ya eres mía, no jodas!.
-¡Maldito Loco!-Por inercia, escupo su rostro.
Plaf
Un ardor se extiende en un lado de mi rostro, lo miro perpleja, Un pequeño dolor brota en mi pecho y así una lágrima desciende de mis ojos,nose si es por el ardor en mi mejilla o por viejos recuerdos que amenazan con salir
-Lo siento pequeña..-me atrae a su cuerpo, sigo inmovil.
Lo mismo decía mi madre, cada vez que me golpeaba. Lo siento pequeña y lo seguía haciendo. Nunca olvidaré las golpizas que me daba, por el simple hecho de ser la copia exacta de mi padre. Son recuerdos tan dolorosos que han salido a flote. Mi respiración se empieza a descontrolar. El pánico se empieza a poderar de mi cuerpo.
-Shhh.... Pequeña, eres mi Luna, eres mi mate, eres mía.
-Auch-me quejo al sentir sus dientes claverse en mi hombro.
Siento un escalofrío recorrer mi espalda.
-¡No quiero ser tuya!-digo intentando alejarme.
Pero el es demasiado rápido. Me agarra del brazo y me atrae hacia él. -Eres mía-repite nuevamente cansada con lo mismo, su aliento en mi oído.
-Eres un maldito animal-alegue, tratando de alejarme de el, ahora solo siento odio y asco.
-¡Soy un hombre lobo, el alfa, y tu eres mi mate, la luna de mi manada!-vocifera con esa voz ronca y fuerte. La cual estremece cada parte de mi cuerpo.
-¡Eres un maldito loco!-masculle temblando de miedo, asimilando la situación.
Esta demente...
Un hombre lobo, con clase de loco quedé involucrada.
-Sacame de aquí -empiezo a llorar, sujeto con fuerza las sábanas y trato de cubrirme. El me toma de los hombros y doy un grito agudo, temiendo que me lastime.
-¡No me hagas daño por favor!-suplico con el corazón latiendo a mill.
Siento que mi corazón en cualquier momento explotara. No quiero que vuelva a golpearme.
-No te preocupes, pequeña. Estás segura aquí. Eres mía ahora, me perteneces-gruñe.
El se aleja maldiciendo sale de la habitación y cierra la puerta con fuerza, está se agrieta.
-Esto no puede estar pasando-mi cuerpo entero luce tembloroso, salgo de la cama, y caigo, no puedo sentir mis piernas.
-¡Porque me está sucediendo esto a mi!-balbuceo mientras las lágrimas calientes se deslizan por mi rostro.
No puedo detener los temblores de mi pierna y de mi cuerpo entero. La sola idea de pasar otra noche en esta casa junto a ese maldito demente me aterra.
Tengo que escapar de una u otra forma pero tengo que salir de aquí......
Damián
-¡Soy un hombre lobo, el alfa, y tu eres mi mate, la luna de mi manada!-dije con voz ronca y fuerte. Su cuerpo se estremece.
Me estoy cansando y estoy llegando a mi límite
-¡Eres un maldito loco!-masculla temblando de miedo
Me mira de una forma extraña como si yo estuviera loco.
"Es entendible"
Ignoro a mi lobo.
-Sacame de aquí -empieza a llorar, sujeta con fuerza las sábanas y trata de cubrirse. Con rapidez la sujeto de los hombres y da un grito agudo.
-¡No me hagas daño por favor!-suplica.
Mi lobo empieza a gimotear.
"Ella nos teme y todo es tu culpa"
-No te preocupes pequeña. Estás segura aquí. Eres mía, ahora me perteneces-gruño.
Me alejo maldiciendo salgo de la habitación y cierro la puerta con fuerza.
Cristina otra vez esta aquí.
Diosss.
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Dulce Pecado ✔+21
Lupi mannariUn mundo lleno de maldad, lo sobrenatural y sobre todo un amor imposible nacido de la irracionalidad.
