Jungkook no esperó a llegar a la cama. Apenas cerró la puerta de la habitación principal, cargó a Nabi como si no pesara nada y la lanzó sobre el colchón con controlada brusquedad. Ella rebotó suavemente, pero antes de que pudiera girarse, él ya estaba encima, girándola con manos firmes hasta dejarla boca abajo, con el trasero elevado y expuesto para él.
—Mírate... —gruñó Jungkook, mordiéndose el labio inferior con fuerza. Sus ojos oscuros devoraban cada curva—. Este maldito bikini me ha estado torturando todo el camino. Ahora es mío para destruirlo.
Su mano grande cayó con un sonoro ¡plas! sobre la nalga derecha de Nabi. Ella soltó un gemido agudo de sorpresa, más de placer que de dolor. El ardor se extendió caliente por su piel.
—Jungkook...
—Shh. —Otra nalgada, esta vez en la izquierda, más fuerte—. Te voy a recordar a quién perteneces, esposa. Cada centímetro de este cuerpo es mío. Solo mío.
Se inclinó sobre ella, cubriéndola completamente con su cuerpo caliente y duro. Sus labios recorrieron su columna vertebral, besando y mordiendo cada vértebra mientras sus manos masajeaban las nalgas enrojecidas. La giró con facilidad y empezó a besarla desde los pies; tobillos, pantorrillas, la sensible piel detrás de las rodillas, los muslos internos... Subía lentamente, adorándola y reclamándola al mismo tiempo.
Cuando llegó a su centro, Nabi ya temblaba. Jungkook la devoró con hambre, lengua experta y dedos que sabían exactamente cómo volverla loca. El primer orgasmo la golpeó fuerte, arqueando la espalda y gritando su nombre. Él no se detuvo. Siguió succionando y penetrándola con los dedos hasta que llegó el segundo, más intenso, dejándola sin aliento.
—Buena chica... —susurró contra su piel mojada, subiendo para besarla en la boca y dejarle probar su propio sabor—. Pero no he terminado contigo.
La penetró de un solo movimiento profundo, arrancándole un gemido largo y entrecortado. Sus embestidas eran fuertes, posesivas, marcando ritmo mientras una mano sujetaba sus muñecas por encima de la cabeza y la otra apretaba su cadera.
—Mírame —ordenó con voz ronca—. Mírame mientras te follo, Nabi. Quiero ver cómo te deshaces sabiendo que eres mía.
Ella obedeció, sus ojos vidriosos de placer encontrándose con los de él. Jungkook la besaba con devoción salvaje; cuello, pechos, mordiendo los pezones, lamiendo cada gota de sudor. Le dio el tercer orgasmo mientras susurraba sucias promesas al oído.
—Nadie más te va a ver así. Nadie más te va a tocar. Este coño apretado solo se moja para mí. Dilo.
—Es tuyo... —jadeó ella, casi sollozando de placer—. Solo tuyo, Jungkook...
Satisfecho, él se derramó dentro de ella con un gruñido gutural, marcándola por dentro mientras la abrazaba con fuerza.
Nabi no podía sentir las piernas. Temblaban como gelatina cuando Jungkook se apartó ligeramente, observándola con una sonrisa oscura y orgullosa.
—Una más —murmuró, ya endureciéndose de nuevo contra su muslo.
—No... por favor —suplicó ella riendo débilmente, sin aliento—. No siento las piernas, Jungkook. Vas a matarme.
Él soltó una carcajada baja, satisfecha y masculina, y la atrajo contra su pecho.
—Ese es mi trabajo, bebé. Dejarte temblando, marcada y llena de mí para que no olvides ni un segundo a quién perteneces.
Pero no insistió. Por ahora.
La llevó en brazos a la ducha, donde el agua caliente cayó sobre ellos. Allí, contra los azulejos fríos, la tomó una última vez: más lento, más profundo, susurrándole al oído lo mucho que la amaba mientras la penetraba desde atrás, una mano en su garganta y la otra entre sus piernas. Nabi llegó al clímax casi llorando de placer, exhausta, rendida por completo.
ESTÁS LEYENDO
𝗖𝗢𝗡𝗧𝗥𝗢𝗟 | 𝗝𝗝𝗞 ²¹ ✓
Fanfiction"Jungkook solo quiere mantener a Nabi bajo su control" 💌 Grafico realizado por: lilvenhex 🫶
