08.

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Entrevista

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El domingo por la mañana, a Harry le costó un tanto recordar porque se sentía tan mal. Luego el recuerdo de la noche anterior estuvo dándole vueltas en la cabeza. Se vistió y bajó por las escaleras a la sala común y caminó resueltamente hacia el retrato, lo abrió, traspasó el hueco, encontrandose de cara con Hermione.

—Hola.— saludó ella, llevaba una pila de tostadas envueltas en una servilleta.— Te he traído esto...¿Quieres dar un paseo?

—Buena idea.— contestó Harry, agradecido.

Fueron en dirección al lago negro, donde estaba anclado el barco de Durmstrang, que se reflejaba en la superficie como una mancha oscura. Ambos sentados en el pasto, mientras Harry masticaba las tostadas le contaba a Hermione que era exactamente lo que había ocurrido después de abandonarlo en la noche anterior.

—Bueno, estaba segura de que tú no te habías propuesto.— declaró.— ¡Si hubieras visto la cara que pusiste cuando Dumbledore leyó tu nombre! Pero la pregunta es: ¿Quién lo hizo?

—¿Haz visto a Ron?— interrumpió Harry.

—Eh... sí... está desayunando.— murmuró.

—¿Sigue pensando que yo eche mi nombre en el cáliz?— menciono bufando. Ron era un complemento idiota, tantos años de amistad y cree que puse el nombre en el cáliz.

—Bueno... no... no en realidad.— contestó incómoda.

—¿Qué quieres decir con "no en realidad"?

—¡Ay, Harry!, ¿es que no te das cuenta?— dijo Hermione.— ¡Está celoso!

—¿Celoso? ¿Celoso de qué?— repitió Harry. No creyó lo que oía.

—De que tú te llevas la atención.— anunció una voz detrás de ambos. La rubia aprecio de brazos cruzados y una sonrisa en su rostro.

—¡Arnell!— pronunció feliz Hermione. Ambas se dieron un abrazo. En los días que se habían conocido se hicieron buenas amigas.

—Hola Hermione, Potter.— saludó al azabache.

—Hola Arnell.— regresó el saludo riendo.— ¿Sabes que me puedes llamar Harry, no?

—Lo se.— dijo riendo.— Y sobre lo que mencionó Hermione, el puede que esté celoso por eso Harry, tal vez no lo conozco demasiado pero se que tiene varios hermanos.

—Exacto.— continuó la castaña.— Ron tiene en casa que competir con todos sus hermanos, y tú eres su mejor amigo, y eres famoso. Cuando te ven a ti nadie se fija en él, y él lo aguanta, nunca se queja.

—Genial.— dijo con amargura mientras dejaba caer su cabeza hacia atrás. .

—¿Si hablaste con él como te dije?— pregunto Arnell mientras tomaba asiento junto a ellos. Harry asintió.

—Ahora vuelvo chicos, tengo que ir por unas cosas a la biblioteca.— se despidió la castaña y salió disparada en dirección a la biblioteca, dejándonos solos.

¹ Tu m'as suave | Harry Potter |Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora