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¡Accio!

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Cuando despertó la mañana del lunes, por primera vez en escapar de Hogwarts. Pero en el gran comedor, a la hora del desayuno, miró a su alrededor y pensó en lo que dejaría si se fuera al castillo, y se dio cuenta de que no podía hacerlo. Era el único sitio donde había sido feliz. Al levantarse de la mesa con Hermione, vio a Cedric Diggory dejando la mesa de Hufflepuff.

—Nos vemos en el invernadero, Hermione.— le dijo Harry, tomando una decisión al ver a Cedric dejar el gran comedor.— Ve, ya te alcanzo.

—Llegarás tarde, Harry. Está a punto de sonar la campana.

—Te alcanzaré, ¿Bien?

Para cuándo Harry llegó a la escalinata de mármol Cedric ya estaba al final de ella, acompañado por unos cuantos amigos de sexto año, Harry no quería hablar con Cedric delante de ellos, porque eran de los que le repetían frases del artículo de Rita Skeeter cada vez que lo veían. Tuvo una idea para detenerlo.

—¡Diffindo!

A Cedric se le rasgó la mochila. Libros, plumas y rollos de pergamino se esparcieron por el suelo, y varios frascos de tinta se rompieron.

—No molesten.— dijo Cedric, irritado, a sus amigos cuando se inclinaron para ayudarle.

Harry se apresuró por el corredor, donde sólo quedaban Cedric y él.

—Hola.— lo saludó Cedric, recogiendo las cosas.— Se me acaba de descoser la mochila... a pesar de que es nueva.

—Cedric.— le dijo Harry sin más preámbulos.— La primera prueba son dragones.

—¿Qué?

—Dragones.— repitió Harry.— Han traído cuatro, uno para cada uno, y tenemos que burlarlos.

—¿Estás seguro?— inquirió en voz baja.

—Completamente.

—Pero ¿cómo te has enterado? Se supone que no podemos saber...

—No importa.— contestó Harry con premura.— Pero no soy el único que lo sabe. A estas horas Fleur y Krum se habrán enterado, porque madame Maxime y Karkarov también los vieron.

—¿Por qué me los has dicho?— preguntó.

Harry lo miró sorprendido de que le hiciera aquella pregunta. Desde luego, Cedric no lo habría hecho si hubiera visto a los dragones con sus propios ojos.

—Es justo, ¿no te parece?— le dijo a Cedric.— Ahora todos lo sabemos... Estamos en pie de igualdad, ¿no?

—Gracias, Harry.

Harry asintió, dió vuelta en dirección a el invernadero. Pero Cedric lo detuvo.

—Oye, escucha, sobre los botones. Se que mis amigos los usan pero les dije que no los usarán. Me siento responsable por eso y...

—No te preocupes.— le interrumpió yéndose del lugar.

Después de clases, Harry se iba a reunir con Hermione y Arnell para pedirles ayuda sobre encantamientos para poder burlar al dragón. Cruzando por los jardines de Hogwarts, escuchó una voz desagradable.

¹ Tu m'as suave | Harry Potter |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora