doce

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Extra 2

Ying cumplió su palabra, había prácticamente encerrado a su necio esposo en un santuario entre su territorio y el de sus suegros los Lan,  ahí su tío Lan Quirent con un ejército de conejitos, médicos y sanadores cuidaban de su dulzura rellena de a...

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Ying cumplió su palabra, había prácticamente encerrado a su necio esposo en un santuario entre su territorio y el de sus suegros los Lan,  ahí su tío Lan Quirent con un ejército de conejitos, médicos y sanadores cuidaban de su dulzura rellena de amor, se había entusiasmado tanto con la petición de su conejo que solo falto que al pobre Wangji le dieran para llevar pues este era el embarazo zorril más abundante de todos los tiempos.

Wangshi estaba feliz ahora por fin podría tener suficientes colas como para entretener a sus hermanos conejos, Ying había dejado a sus críos a cargo de sus suegros, el tenía mucho trabajo administrando su casa y cuidando de su territorio,  su hermano Wen Ning se había mudado temporalmente a la mansión de las montañas con su esposa para ayudarlo, pero realmente no sabían como es que Wangji podría con todo ese trabajo el solo.

En el santuario los niños visitaban a su padre conejo cada tercer día, les encantaba darles sus masajes de rabito, sepillar su rechonchito lomo, sobar su voluminoso vientre, ademas de que cada que le rascaban la pancita sus hermanos zorritos se movían de manera nerviosa dentro de la panza de papi conejo, sacandole risas, sorpresas y mucha emoción por ver como esos pequeños bultitos crecían dentro de su papi.

El único problema era que a veces el movimiento era tan extremo que una cortina de humo olorosa a zanahorias frescas( aja como si los pedos olieran tan bien), haciendo que todos incluidos el zorrito corrieran a abrir las ventanas para que los malos aires salieran de la habitación, estos críos en su vientre le sacaban a su pobre madre los gasecitos apestosos.

También el pipí sagrado que Quirent debía recolectar, pues apretujaban su vejiga con sus cuerpecitos, hasta a veces el conejo mayor no se daba cuenta que sus bolitas de popo se salían de su cuerpo sin su permiso....definitivamente.. había añorado tanto volver a embarazarse qué romántizo el vergonzoso proceso de gestación dándole otro color al qué realmente tenia.

En fin ya no había vuelta a tras hasta ahora había pasado cinco años para convencer a su marido para volverlo a preñar y como que se llamaba Lan Wangji qué cumpliría con su parte de tener a sus hijos a como diera lugar, después de que los curanderos y conejos de su familia lo bañaban en agua de manantial con parte de sus orines para mantenerlo sano y tranquilo, tomaba una siesta con sus hijos poniendo a Wangshi detrás de su gran barriga para resguardarlo, paaaaaa queremos tener a nuestro hermano cerca replicaban las bolitas de pelo.

Wangji entonces usaba su arma mortal, si no van a dormir por las buenas seta entonces por las malas, decía papa conejo apuntando su rabo listo para disparar sus gasecitos a sus hijos, haaaa ppaaaa es tan generoso de querer compartir su esencia con nosotros, decía Yuan antes de ser bombardeado por los aromas suculentos de su padre conejo, pero dormiremos verdad hermanos, el mayor de los hijos de Wangji era sumamente protector con sus menores, siiiii dormireeeemooossss, dulces sueños papiiii.

La hora de la despedida era difícil,  nooo querremooooss irnoooosss tioooo Rent rent, queremos quedarnos a cuidar a mami, gritaban los niños a coro, era lo mismo cada que les tocaba visitar a su papá, al final terminaban esperando a Ying para que este mandara a todos sus críos de regreso a Gusu pues nadie más tenía las palabras y la persuasión, para convencer a los niños de algo en lo que no estaban de acerdo.

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