Abriendo los ojos se preguntaba a sí mismo:
-¿Dónde estoy?, ¿Qué hago aquí?... ¡No veo nada!- exclamó desesperadamente aquél joven que estaba entre toda esa oscuridad uniforme mientras se ponía de pie. Se puso en cuclillas para tocar con sus dedos el suelo en el que estaba, pero no podía tocar nada, era como si no estuviera en una superficie a cuál aferrarse y ante la impresión de tan extraño hecho se atacó de pánico.
-¡AAAHHH!- gritó enseguida, pues por un momento imaginó que estaba cayendo de una gran altura que terminaría en una muerte dolorosa, y es que de sólo imaginarse que iba a morir y que no sabía cuándo o cómo, se sentía impotente y se dio cuenta de que lo único que podía hacer era esperar a que todo terminara; al cabo de unos minutos y al ver que no pasaba nada, el chico se calmó poco a poco y desistió de ése horrible pensamiento. Harto de la espera, tuvo ganas de caminar, pero... antes de dar el primer paso, una pregunta asaltó la poca tranquilidad que había conseguido: ¿Cómo hacerlo si no sabes a dónde y sin estar seguro de estar en un suelo al cuál apoyarse?
-Todo está totalmente oscuro.- pensó en voz alta y ante tal situación, se volvió a sentir nervioso e impotente, sintió coraje, tanto que no pudo evitar llorar de desesperación al mismo tiempo en que daba un grito estremecedor con todas las fuerzas que tenía:
-¡¿Hay algo aquí que no sea oscuridad?!- Y justo cuando creyó que se iba a volver loco, una luz cegadora iluminó un poco el lugar y ahora se podían notar algunos detalles de aquél lóbrego, extraño y tétrico lugar, cosas pequeñas como una superficie lisa y totalmente oscura que a fin de cuantas era la que Gabriel siempre había estado pisando, así como la semi espesa niebla que dificultaba la visibilidad de todo lo que estaba alrededor. El chico se sintió afortunado, ya que por tanta oscuridad que se había presentado, creyó por algunos momentos que se había quedado ciego y no podría ver nunca más. Se vio a sí mismo para asegurarse del estado de su cuerpo; analizando con el recorrer de sus ojos y el breve tacto de su piel que todo estaba en orden, el chico pudo reconocer sus dedos, manos, brazos, piernas, pies, torso, cabeza y demás; también pudo ver la vestimenta que usaba, una simple camisa de verano y un pantalón de mezclilla, éstas dos últimas prendas eran de color azul y estaban acompañadas por unos tenis casuales color blanco. Se cubrió un poco los ojos para tratar de mejorar su vista y divisar el entorno donde se encontraba, ya que la luz que se encendió era tan brillante que incluso lastimaba sus ojos y quería saber por qué se producía esa luz tan incandescente y aunque trató de explicarse a sí mismo que la luz provenía de cierta dirección arriba de su cabeza y que tenía un cierto parecido a varios reflectores en un escenario, aun así no se explicaba cómo podía ser posible la situación donde se encontraba, ya que nada parecía lógico.
El joven se encontraba solo entre la niebla y la oscuridad de los alrededores y aunque estaba lleno de preguntas, se percató de que solamente estaba un poco iluminado el espacio en que estaba y como si no estuviera perturbado y extrañado ya, escuchó un ruido, luego lo volvió a oír, era un sonido muy fino, como el de una hoja de otoño que es arrastrada por el viento por el suelo de un bosque que anunciaba la venida del crudo invierno. Gabriel escuchó una voz grave y fuerte, tanto que hizo que se estremeciera y se quedara inmóvil de la impresión.
-¡¿QUIÉN SE ATREVE A MOLESTARME?!- replicó aquella voz que por su tono parecía molesta o irritada.
-¿Quién anda ahí?- dijo con voz suave y temblorosa mientras giraba la cabeza de un lado a otro sin resultado alguno hasta que alcanzó a ver de reojo una sombra que se arrastraba rápidamente entre la niebla con un movimiento parecido al de una serpiente que busca a su presa, así continuó el ruido por unos instantes, pero ésta vez más rápido. Por un momento quiso correr desenfrenadamente, pero desistió de su idea porque no sabría a donde ir, pues no podía ver más allá de lo que alumbraba la luz que yacía en la parte superior de aquél extraño sitio. Además, Gabriel se dio cuenta de que estaba siendo rodeado por la sombra que empezaba a hacer ráfagas de aire cada vez que se desplazaba con mayor fuerza y rapidez a su alrededor, y así continuó en modo ascendente hasta que el chico estaba atrapado en un remolino de un viento que tenía un color negro.
-¡BASTA!- replicó desesperado el joven mientras cerraba los ojos. Cuando parecía que no podía estar más asustado el chico, de pronto, se paró el torbellino de golpe y todo quedó en calma. Gabriel tenía sus manos cubriéndole la cara y de pronto, se descubrió los ojos poco a poco y vio ante él una figura extraña, oscura, como la de una sombra que te sigue tan cerca que crees que te respira en la nuca, te susurra al oído lo que no quieres escuchar y te quita el oxígeno al punto que te ahogas, y con una forma igual a la de un soplo del viento helado de invierno, estaba por demás decir que tenía una gran presencia que te hacía pensar que ése ente era el más siniestro y deplorable ser que pueda existir. Gabriel se quedó en silencio, no podía pronunciar sonido alguno, parecía que lo habían hipnotizado y quitado el habla, solamente se quedó con una sola expresión en su rostro, la de incredulidad y miedo profundo. Creía que sería su fin y al tiempo de un parpadeo de ojos la sombra misteriosa desapareció de la vista de Gabriel y volvió a quedarse sólo, pero ahora con un nerviosismo más grande que antes, se sentía inseguro y vulnerable como una burbuja.
-¡AH!, ERES TÚ GABRIEL.- dijo la sombra que lo contemplaba fijamente desde la oscuridad que acompañaba la niebla con una mirada que te desnudaba el alma y hacía tener escalofríos.
-¿Quién dijo eso?- dijo Gabriel con un tono de voz muy bajo y entrecortado, tenía una gran contradicción y ahora tenía una difícil decisión: Por un lado Gabriel quería que le respondiera alguien, sólo para que pudiera estar seguro de que estaba vivo, aunque tal vez no
significara nada; pero por otro, no quería saber nada, para estar menos inseguro con respecto al peligro que se pudiera presentar.
-¿Quién... o qué cosa eres?, ¡Maldita sea!, ¡Muéstrate ya!- dijo desesperado Gabriel. Volteó la mirada y se volvió a encontrar de frente con la sombra.
-¡NO TE PERMITO QUE HABLES CON ÉSE TONO EN MI PRESENCIA!, ¿QUIÉN TE HAS CREÍDO?- dijo quejumbrosa la sombra.
-¡¿QUÉ ACASO NO SABES DONDE TE ENCUENTRAS O QUÉ HACES AQUÍ?!- repuso la sombra.
-¡Claro que no!, ¿Estaría tan desesperado si así lo fuera?- contestó con sarcasmo Gabriel.
-¡SILENCIO!, Y NO TE VUELVAS A REFERIRTE HACIA A MÍ SIN RESPETO ALGUNO.- dijo la sombra indignada y furiosa mientras miraba al chico de arriba abajo varias veces. Gabriel se tranquilizó y le dijo a la sombra:
-Está bien, trataré de calmarme, pero por favor, dime dónde estoy.- La sombra misteriosa empezó a rodear lentamente a Gabriel, como si estuviera tratando de hipnotizarlo sutilmente con sus movimientos.
-TÚ ESTÁS EN EL LUGAR MÁS PROFUNDO, BAJO Y OSCURO LUGAR DEL QUE NADIE SE PUDO IMAGINAR Y AL QUE YO LLAMO HOGAR,
EN POCAS PALABRAS, ¡BIENVENIDO A MI LUGAR!- dijo con gran orgullo.
-¿Tu lugar?- preguntó Gabriel.
-¡SÍ, DESDE EL SUELO EN QUE PISAS Y HASTA EL AIRE QUE ESTÁS RESPIRANDO Y ENTRA EN LAS ENTRAÑAS DE TU CUERPO DESDE AHORA ESTÁ RECLAMADO COMO MÍO!, ¿QUÉ ACASO NO ME RECUERDAS?- le dijo la sombra.
-No, y no creo conocerte.- contestó Gabriel, luego repuso. –Si te conociera, te recordaría... ¿Cómo podría olvidar a alguien, o algo como tú?- luego la sombra le contestó:
-ESTA BIEN, SI ES VERDAD LO QUE DICES...-
-¡Lo es!- interrumpió Gabriel.
-LO SÉ, SIEMPRE DICEN ESO LAS PERSONAS QUE ESTÁN ANTE MÍ, ASÍ COMO TÚ AHORA MISMO, SIEMPRE ESTOY AL LADO DEL LA PERSONA QUE ESTÁ A PUNTO DE SUFRIR UN ACCIDENTE O SIMPLEMENTE, CUANDO ESTÁ UNA PERSONA EN ALGUNA CIRCUNSTANCIA DE PELIGRO ME ENCUENTRA, SIEMPRE ESTOY AHÍ, SIN EMBARGO NADIE ME CONOCE TAL COMO SOY Y LA VERDAD... ASÍ LO PREFIERO... ASÍ QUE, ENTONCES TE DIRÉ QUE ESTAS EN MIS DOMINIOS, EN POCAS PALABRAS, GABRIEL... BIENVENIDO AL LUGAR DONDE NO HAY NADA SEGURO, DONDE NO TIENES SIQUIERA LA CERTEZA DE ESTAR VIVO O NO Y TODO PARECE ENGAÑOSAMENTE SINIESTRO Y PELIGROSO, EL LIMBO ENTRE EL BIEN Y EL MAL, LA PAZ Y LOS PROBLEMAS,LA FELICIDAD Y LA DESDICHA, LO PROSPERO Y LA DESGRACIA, EL PEOR DE LOS CASTIGOSQUE SE PUDO HABER IDEADO POR LA MENTE MÁS RETORCIDA Y ENFERMA, O SIMPLEMENTE... ¡ELSUB-CONSCIENTE!
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In-consciente
Ficção CientíficaAlguna vez te has preguntado lo que le sucede a una persona mientras está en un estado de coma... y mejor pregunta aún, te has preguntado lo que tú mismo sentirías, si es que puedes sentir algo, mientras estás en un limbo entre la vida y la muerte.
