Kathie pasó toda la tarde encerrada en su cuarto, estaba decepcionada de la vida más que de los hombres. Ella fué muy reservada desde siempre y a ella le habría gustado no haber sido así, casi no tenía amigos en quien pudiera confiar de hecho aquello en lo que más podía confiar era un objeto y no una persona, era su Libreta Favorita la que siempre estaba alli para dejarse plasmar en ella desde los momentos más dulces y tiernos hasta los más crueles y dolorosos., ¿Porqué no puedo confiar nada a nadie en este mundo? Ahí siempre estaba esa misma pregunta. Kathie estaba rodeada de muchas personas pero nunca había nadie que la escuchara., su papá siempre trabajando y sus ratos libres solía pasarlos jugando futbol con sus hermanos, su mamá nunca fué precisamente aquella persona con la que pudiera entablar una conversación sin exaltarse, sus hermanos solo la fastidiaban, en la escuela su lugar era el último de la última fila y ahí estaba su grupito de amigas, cuatro chavas que solían hablar de moda y de chicos., cierto, a Kathie no le molestaban ese tipo de conversaciones siempre estaba dentro de las pláticas pero al final de cada noche ella terminaba encerrada en su habitación sintiendo ese gran vacío, siempre algo le faltaba y se daba cuenta que tener una familia, un novio, unas amigas, estudiar la carrera de sus sueños y trabajar en el lugar indicado, no lo era todo y, porsupuesto, escribir era la mejor solución o la que estaba a su alcance.
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