Sesshomaru disfrutaba del cigarrillo que tenía en sus labios cuando miró su reloj de pulsera.
Eran las tres veinte de la tarde de aquel lunes, cuando preparó su celular en modo video y se metió a la oficina del entrenador del equipo de tenis.
Ahí estaba el hombre, sentado en la silla de su oficina, con los pantalones hasta el suelo, recibiendo gustoso la boca de Kagura que le brindaba placer.
El entrenador, al verlo se horrorizó. Empujó a Kagura aún lado, pero era demasiado tarde, Sesshomaru tenía grabado lo necesario.
— ¿Qué quieres por el vídeo?—. Preguntó el entrenador en su desesperación.
Su sonrisa ladina fue suficiente como para dejarle ver al entrenador que sería víctima de una extorsión.
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Tenía que hacer todo lo posible por escapar.Fue el pensamiento de Kagome, cuando ambas manos de Sesshomaru se adueñaron de sus senos. Él le brindo un masaje intenso y alguno que otro pellizco en sus pezones, que hizo un efecto inmediato en su cuerpo… empezar a excitarse de manera involuntaria.
Tenía miedo, si. Quería huir, por supuesto. Pero, hubo algo en la forma que Sesshomaru la tocaba que le empezó a calentar la piel.
— Mírala, Sesshomaru, sus pezones se pusieron duros—. Kagura seguía ahí, mirándolos desde el suelo dónde fue a dar después del empujón de Sesshomaru. Acomodada en una pose sensual, con su cabeza sobre su brazo, disfrutando del espectáculo. —Te encanta lo que te están haciendo, verdad zorra—. Le dijo a Kagome.
— ¡Deja de mirarme!—. Exigió Kagome, con la voz temblorosa. Intentó retirarse de encima de las manos de Sesshomaru, quien seguía abrazándola por la espalda. —¡Basta! ¡Ya detente, Sesshomaru!
— Si te relajas, lo disfrutas—. Dijo él en susurró, a la vez que olía su cabello.
— ¡¿Cómo voy a disfrutar de esto?!—. De pronto, sintió la mano derecha masculina descendiendo despacio por su cuerpo. — ¡No!—. Gritó. La caricia proporcionada descendió aún más, deslizándose justo hasta su intimidad. Siendo tocada sobre su ropa interior.
La tela de algodón fue movida hacia un lado, con una sutileza que jamás esperó de alguien como él. Con el tacto de uno de sus dedos, le tocó los labios vaginales, y con el otro presionó su clítoris. Él frotó despacio su punto exacto, y Kagome pensó que se derretiría entre esos fuertes brazos. Se sujetó a Sesshomaru cuando pensó que se caería, pero era tan alto y resistente que fácilmente la sostuvo.
Estaba enloqueciendo. Por cada segundo que pasaba podía sentir el cosquilleo traicionero. Apretó los labios con tal de no hacer ningún ruido, pero era imposible porque sus ojos se cerraron ante el placer no deseado.
— ¿Te gusta así?, lo puedo hacer más rápido—. Y se lo mostró, sus dedos hicieron los movimientos circulares más acelerados provocando magia.
— ¡Te lo ruego!—. Kagome, para no gemir, decidió gritar: —¡No… así no, Taisho!
— Así que Taisho… Hace un momento me llamaste por mi nombre—. Dijo él quitando su mano y soltandola.
Kagome cayó en cuatro, intentando respirar con normalidad. Pensando con ingenua seguridad, que todo había terminado.
Sesshomaru la tomó con fuerza de la cintura y la hizo girar. Kagome se resistió, pero él fácilmente la dejó tendida en el suelo, con las piernas abiertas, completamente a su merced.
— Ya estás mojada, Kagome, y muy excitada, tu cuerpo no miente, mira—. Pasó sus dedos sobre la feminidad, al hacerlo, le provocó un estremecimiento. Levantó su mano, para que ella pudiera ver todos como escurría de secreción transparente.
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Sin Control
FanfictionHas venido aquí, en respuesta a tu plegarias. En la búsqueda de ese deseo, que hasta ahora mantienes reprimido en silencio. He sucumbido a tu llamado, para que nuestras pasiones puedan fusionarse, pues en mi mente había imaginado nuestros cuerpos ca...