Capítulo Ocho
Yoongi estaba nervioso cuando salió del taxi y levantó la bolsa de deporte sobre su hombro. La vista de los manifestantes que estaban cerca de la puerta le enfureció al instante. ¿No tenían vidas? ¿Algo mejor que hacer que acosar a un grupo de personas que nunca les habían hecho nada? Se detuvo junto a la ventana del taxi y le entregó al conductor tres billetes de veinte.
—Quédate con el cambio.
—Gracias. — El se alejo con el coche.
Su mirada estudio a los hombres, donceles y mujeres mientras se dirigía hacia las puertas. La NSO homeland era el hogar principal de las nuevas especies y que también tenía una enorme zona boscosa que habían comprado y renombrado la Reserva. Había estado aquí antes, pero nunca había tenido que caminar a través de las puertas delanteras. Había llegado en un helicóptero, entregado a las hembras y donceles regalo, había volado de vuelta, nunca dio un paso más allá de la zona del helipuerto. Ahora iba a vivir y trabajar en el interior de homeland. Corría el rumor de que Jungkook vivía allí a tiempo completo y eso significaba que probablemente volvería a verlo a veces.
— ¿Qué estás haciendo aquí?— Era un hombre de unos cuarenta años que salió de la línea con un cartel que decía: las Abominaciones no serán toleradas, por el amor del Señor.
Yoongi se detuvo, ladeó la cabeza y le dio un vistazo una vez más con un ojo crítico.
— ¿Qué estás haciendo tu aquí?
Él frunció el ceño. —Estoy usando mi derecho como estadounidense a expresar mi opinión.
Se encogió de hombros. —Estoy aquí porque mi culo estadounidense quiere estar.
Avanzó otro metro y medio antes de que el gilipollas se moviera, saltando en su camino. Se detuvo, su cuerpo se tensó y lo evaluó como una amenaza potencial. Era un tipo pequeño y no se encontraba en buena forma con su panza cervecera y sus brazos flácidos. Él miró a su bolsa con los ojos entrecerrados.
— ¿Te quedas aquí?
—Eres muy inteligente. Sí. Es exactamente por eso tengo una bolsa sobre mi hombro.
Frunció el ceño, mirándolo más cabreado. —No puedes entrar ahí. Es una guarida del mal.
Yoongi de pronto sonrió.
Eso pareció volver loco al extraño. — ¿Dudas de mí? Tengo la palabra del Señor de mi lado. Él me dijo que viniera aquí y les hiciera saber que no son bienvenidos aquí en Estados Unidos. Somos un país amante de Dios.
Amaba los tipos como estos. Él estaba haciendo su día divertido mientras se reía. —Wow. ¿Dios te habla? Eso es genial. ¿Podrías decirle que me gustaría conseguir la paz mundial y que Elvis vuelva de nuevo? Yo sueño con tocar con él en alguna banda de rock can roll. Seria genial.
El hombre se quedó boquiabierto mirándolo, pero finalmente cerró la boca. Sus ojos redondeados, mientras que su cara enrojecía. —¿Te burlas de mí? ¿Te burlas de Dios?
—No. Yo nunca me atrevería a burlarme de Dios. Me burlo de que eres un idiota y que no pareces saberlo. En lugar de perder el tiempo aquí deberías estar ocupándote de tu propia vida. ¿Me pregunto lo que Dios tiene que decir acerca de juzgar a los demás? ¿No era un mandamiento? Lo recuerdo, de la escuela, la Biblia. Pero nunca he visto una pegatina que dijera que Jesús o Dios te ama a menos que... Consíguete una vida y date cuenta de que si Dios realmente hablara, tendría cosas mejores que decirte a que estés aquí perdiendo el tiempo molestando buena gente. Hablaría sobre el amor y la aceptación no de la estupidez y el odio. Actualmente solo estas comportándote como una mierda de persona. — Yoongi se movió a su alrededor. Él estaba enojado, escupiendo y en shock. Yoongi avanzo hacia los dos oficiales de Especies sonrientes hasta donde vigilaban la puerta de entrada. Era evidente que habían oído cada palabra.
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152☆Kookgi [3]
Hayran KurguJustice ☆Kookgi ☆Boypussy ☆Adaptación créditos a su respectivo autor
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