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Capítulo Trece

— ¿Así que cuando dormiremos en tu cama? — Yoongi puso el último plato en el lavavajillas y se volvió. Jungkook estaba sentado en la mesa con su laptop abierta. Había dormido todas las noches en su casa durante los últimos cuatro días, pero por las noches aún tenía trabajo para terminar. Por las mañanas se iba antes de que se despertara y se quedaba fuera todo el día. Salía de la oficina a tiempo para compartir la cena con Yoongi y Yoongi lo apreciaba, a sabiendas de que era un adicto al trabajo. Su padre no había estado nunca, cuando había vivido con él y Jungkook, obviamente, hacia el esfuerzo para pasar tiempo con Yoongi.

Él no levantó la vista. —No podemos.

Frunció el ceño. —No he visto tu casa todavía y me gustaría.

Por fin levantó la vista de la pantalla. —Yoongi, hay demasiada gente visitando mi casa. Siempre están cayendo por allí por una razón u otra, y tengo un especie masculino que limpia mi casa. No puedes ir de visita o dormir allí.

— ¿Por qué no?

—Cualquier persona que entre en mi casa notaria tu olor y sabría que has estado allí. El especie masculino que limpia mi habitación sin duda sabría que hemos estado teniendo sexo cuando cambiara las sabanas de la cama o empezaría a sospechar si empiezo a lavarla yo mismo. —Él le dio una mirada de disculpa antes de devolver su atención a su ordenador. —Nadie tiene ninguna razón para venir aquí y es seguro.

Yoongi lo vio escribir hasta que sonó su teléfono móvil. Ciegamente lo alcanzo y respondió. Habló en voz baja con alguien acerca de un banquete y de protocolos de seguridad durante unos diez minutos. El teléfono sonó unos minutos más tarde, alguien tratando de concertar una cita con Jungkook para una entrevista por lo que podía determinar a partir de parte de las conversaciones.

Yoongi salió de la cocina mientras él trataba con ellos y se sentó en su sofá. Intentó no sentir autocompasión. Estaría al teléfono y en su ordenador hasta por lo menos las diez en punto igual que las últimas noches. Él utilizaba su mesa de comedor para su oficina en casa y Yoongi suspiró cuando los recuerdos de su infancia volvieron a la superficie. Había jurado que nunca se enamoraría de un hombre que estaba obsesionado con su trabajo de la misma forma en que lo estaba su padre, pero Jungkook hacia que todos los adictos al trabajo palidecen en comparación. Era irónico como el infierno y Yoongi odiaba la ironía.

Sonrió. Al menos los adictos al trabajo que tenían novios tenían razones válidas para tomar una noche libre. Jungkook no podía permitirse que nadie se enterase acerca de Yoongi. No podía ver su casa o pasar una noche en su cama. El sigilo había sido su idea original hasta la fecha, pero la realidad lo sobrepaso. Va a mejorar, se consoló. Está acostumbrado a vivir solo, tal vez está adelantando en una parte de su carga de trabajo para tener una noche libre de nuevo... y yo sé que eso es mentira. Él no va a cambiar y si alguien lo sabe, debería ser yo.

Se puso de pie, se estiró y se dirigió hacia la puerta corrediza de vidrio. Había una brisa leve cuando la abrió y salió al patio trasero. Su mirada se alzó hacia el cielo estrellado, la luna casi llena y cruzó los brazos sobre el pecho.

Las relaciones eran difíciles, lo sabía, y había dado con un tipo con una gran cantidad de responsabilidades. Era una de las razones por lo que amaba que él fuera lo que era. Esperar que cambiara drásticamente sería un error. Había aprendido eso de primera mano durante su matrimonio con Conner. Se había casado con la imagen del hijo de un senador, pero la persona real, no había sido muy de su agrado. Se había esforzado a ser más similar al personaje público que había tenido que ser para beneficio de su padre hasta que su relación se rompió.

—¿Yoongi?

Se volvió para mirar a Jungkook dar un paso fuera, frunciendo el ceño. Él esta lejos de su teléfono y su ordenador. Sonrió. —Hola.

152☆Kookgi [3]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora