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Capítulo Doce

Oh, mierda. Bueno, le dije que no quería que se siguiera conteniendo. Supongo que debería haber tenido más cuidado con lo que yo deseaba. Yoongi apartó sus pensamientos, le dio una profunda mirada una vez más y arqueó las cejas.

—Bonito lenguaje. Me pone cachondo. Eso es sarcasmo, si no lo notaste. Olvídate de eso, Jungkook. ¿Por qué directamente no te pones a mear por las esquinas de la cama para marcar tu territorio?

Él gruñó, pero Yoongi no tenía miedo. Su estupor había desaparecido y estaba preparado para él ahora. Estaba celoso. Eso lo irritaba más que nada. No quería a Yoongi, pero no quería que nadie más estuviera con él tampoco.

—Si crees que voy a dejar que te acerques a mí de esa manera, te equivocas. Me dejaste plantado. Tienes que irte hasta que sepas lo que quieres. Entonces hablaremos.

Jungkook lo acecho por el borde de la cama, con los brazos aún abiertos. Planeaba atraparlo en lugar de capturarlo y retrocedió en el espacio entre la ventana y el cabecero. Pero no podía pasar a través del cristal.

—Yo sé lo que quiero. A ti.

—Para...

Se detuvo pero parecía feliz. Su mirada en la de él, sus fosas nasales se dilataron y bajó los brazos a los costados. —No. Ven a mí, Yoongi.

Negó con la cabeza. —Eso no va a ser tan fácil, cariño—. Utilizó las misma palabras cariñosa para hacerle frente. —te largaste por la ventana anoche para ocultar el hecho de que estamos viéndonos. Si eso no fuera suficiente, no regresaste. Esperé por ti y me molesta ser tratado de esa manera.

Él frunció el ceño. —Yo estaba protegiendo a todo el mundo.

—Estabas siendo un cretino y podías haber dormido en mi cama, pero no lo hiciste. Nadie lo habría sabido si te hubieses colado en el interior. Yo te cubrí y enmascare tu olor de los oficiales. No tenían ni idea de que habías estado aquí.

— ¿Quieres que discutamos eso ahora?— Él miró hacia abajo a su sexo hinchado y luego a Yoongi.

Casi se rió de su expresión frustrada. Yoongi lo quería, él estaba desnudo en su habitación y siempre podían hablar más tarde. Todo, el hecho de discutir, el miedo y ahora la ira lo hacían sentirse vivo. La conclusión fue que Yoongi lo quería y él le quería.

Él no estaba cuestionando estar con Yoongi en ese momento. Tomo su camisa, vio como sus ojos se abrieron enormes al ver como la abría y se tomó todo su tiempo en desvestirse. Le iba a hacer pagar un poco por la mierda que le había hecho pasar.

Le arrojó su camisa y él la atrapó. Aspiró profundamente, aspirando el olor de su ropa y ciegamente lo dejó caer en el suelo. Era fácil comprobar que quería arremeter contra él, pero Jungkook se repuso de nuevo, luchando por el control de nuevo. Ahora que estaban en la misma onda acerca de terminar juntos en la cama, Yoongi quería que él viniera como lo habria hecho antes de que le diera la patada.

Sus pulgares se engancharon en su ropa interior y sus caderas se movieron un poco, asegurándose que lo viera y lentamente movió su culo mientras se las bajaba. Su mirada estaba fija allí, un ronroneo vino de él y él le miró curvarse hasta que Yoongi se salió de ellas. Las dejó en el suelo, sus manos agarraron el borde de la cama y lo miró por encima del hombro.

— ¿Qué? ¿Quieres una invitación por escrito para unirse a mí? ¿Por qué no subes a la cama primero y vamos a discutir nuestros problemas más adelante?

Se movió rápido, fue hasta Yoongi en vez de hacia la cama y sus manos le agarraron las caderas. No esperaba eso pero lo levanto, lo retorció en el aire y lo arrojó sobre su espalda sobre el suave colchón. Rebotó una vez y las manos de él agarraron sus muslos internos. Los extendió, sus muslos se inclinaron hacia arriba y dejando totalmente expuesto su coño. Su mirada bajó y se dio cuenta de su polla estaba a centímetros de entrar en él. Yoongi se tensó con un poco de miedo, el podría follarlo sin más cuando realmente quisiera unos pocos preliminares primero.

152☆Kookgi [3]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora