(16) El viajero y su rosa

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Para los amantes del amor, los que vieron un eclipse, los que amaron más que el dolor... por el amor que nunca se olvidó.

La flor más hermosa se secó.

De su tallo un capullo nunca más brotó.

El alma del viajero ya no pudo descansar.

Ya que el corazón no lo podía posar en aquel rosal.

Puesto que el amor de su vida había perdido su latir.

Sus brazos ya no encontraban su sentir.

Esta rosa ya no lo podía guiar.

Había perdido la fuerza, la brújula en aquel lugar.

Lo amó con cada una de sus hojas y sus ramas.

"Lamentablemente, venenosas sus espinas encontrarás".

Su corazón se detuvo y sus pétalos descendieron.

"No te puedo cuidar más" , la rosa le dijo al viajero.

"Por más que así lo quiero"

Sin embargo, sí lo hacía.

Habría sido consumida por el propio sol de su vida.

En cada paso, el jardín se perdió.

Ni una sola palabra resonó.

La ternura infinita se transformó en finita.

El ruiseñor ya no voló, ya nunca más cantó.

Perdió su refugio en la tormenta.

Mientras el cielo gris ahora se encuentra.

El amor incondicional no lo puede todo.

Aunque le dio sustento y le devolvió el aliento.

Se necesita de más confianza, compromiso y respeto.

Fueron su todo.

Jurando amor eterno

algo sempiterno

El viajero se enamoró de la rosa y la rosa de él.

Hubo cortes y lesiones.

Trataron de mantenerse pese a las situaciones.

Se amaban; sin embargo, no pudieron con las heridas.

Le tenían miedo a aquellas pérdidas.

Pero más miedo tenían a hacerle daño al otro.

Lo dejaron atrás... pero nunca olvidarán su rostro.

𝑆𝑖 𝑠𝑎𝑏𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑎𝑚𝑜𝑟, 𝑆𝑎𝑏𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑑𝑜𝑙𝑜𝑟Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora