A aquellas personas que se enfrentaron a monstruos de este mundo y son guerreros de estas batallas.
Siendo infante, le temía a la oscuridad.
Le temía a las sombras y no a la crueldad de esta sociedad.
Siendo infante, le temía a la extraña forma de las cobijas.
No a desaparecer o perder a una de mis hijas.
Ya con un poco más de edad.
Perdí el temor al monstruo que vivía en la otra habitación.
Sin embargo, me asustaban más los gritos y golpes,
que recibí por tener una "buena educación".
Mas fue aquel momento cuando más temí.
A un monstruo que se parecía a mí.
De carne y hueso, pero sin corazón.
acompañado de un olor a putrefacto que provenía de su alma.
Pues entró a robar a mi casa atemorizando a mi hermana.
Creí ver mal y confundí a otro monstruo.
Llamándolo amigo, primo o vecino.
Cuando el disfraz que llevaban puesto no era el de un enemigo.
Más y más monstruos salían.
De los trabajos, de las calles, de las familias.
Incluso familias de algunas amigas.
Pues había confundido a monstruos con personas.
Aquellos que se excusaban por las "hormonas".
Y mataban a otras.
¡Atemorizada me encontraba!
Pues estaba sobreviviendo alrededor de ellos.
Mientras mis conocidas, amigas y primas
Se escondían para que no apretaran sus cuellos.
Estos monstruos eran horribles.
Siendo su físico lo peor.
Pues humanos se hacían llamar.
Parecería un cuento de terror.
Pero las chicas huían y gritaban de horror.
" No salgas de noche o con falda, que un monstruo te puede atacar".
¿Qué de malo tenía mi falda, abuela, si solo quería ir a bailar?
Mujeres y niñas desaparecían, y muchas sin buscar.
Pues es el monstruo que gobernaba; político se hacía llamar.
Hay monstruos por doquier.
Que descuartizan, matan y arrebatan a sangre fría.
la pureza de un divino ser
Que su único error fue nacer siendo mujer.
¿Acaso no tenéis una hija?
¿Acaso no tenéis una madre?
¿Acaso no tenéis miedo de que un día su nombre en tu garganta arde?
¿Acaso no tenéis una hermana?
¿Acaso no tenéis una abuela?
¿Acaso no tenéis miedo tú también de que un día ella no vuelva?
Siendo ahora adulta, no le temo al monstruo debajo de mi cama.
Más bien ahora le digo "gracias" por respetar como se debe a una dama.
Pues el monstruo creado de mi cabeza era más un caballero.
Culto, respetuoso y un hombre verdadero.
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𝑆𝑖 𝑠𝑎𝑏𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑎𝑚𝑜𝑟, 𝑆𝑎𝑏𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑑𝑜𝑙𝑜𝑟
Poesie¿ Alguna vez sentiste las palabras ? Para todos esos lectores que hablan desde lo profundo del corazón y del alma Quizá no te conozca, pero tal vez pueda describirte, verás recuerdos y memorias, verás a esas personas que marcaron tu vida, e incluso...
